Christchurch. Los socorristas que trabajan en Nueva Zelanda declararon este jueves que temen profundamente por más de 200 personas desaparecidas mientras la cifra de muertos tras el terremoto llegó a 98, luego de que equipos de rescate sacaran decenas de cuerpos de un edificio en Christchurch.

Equipos de países como Japón y Estados Unidos enviaron perros sabuesos y descendieron micrófonos dentro de pilas de escombros en busca de señales de vida, dos días después de que un sismo de magnitud 6,3 asolara la ciudad turística de Christchurch.

"Es un día horrible, horrible. Es un día difícil para la gente de búsqueda y rescate porque todo el mundo está lleno de esperanzas de que podamos encontrar a gente entre los escombros", dijo el alcalde Bob Parker, mientras los trabajadores no conseguían encontrar señales de vida.

Las ruinas del edificio de la cadena Canterbury Television, que también albergaba una escuela de idiomas para estudiantes extranjeros, parecían un mortuorio después de que se sacaran 47 cadáveres y se cree que aún hay muchos más atrapados.

"Cada pocas horas paramos y hacemos una búsqueda técnica por si acaso, pero siendo realistas, basándonos en lo que hemos visto hasta ahora, no vamos a ver que nadie salga con vida de ese lugar", dijo el jefe de los bomberos, Jim Stuart.

Los esfuerzos de los socorristas fueron ensombrecidos por la posibilidad del colapso de edificios dañados. Los temores se concentraban en un edificio de 26 pisos que alberga a un hotel, que podría derrumbarse en cualquier momento.

El comandante de policía local Dave Cliff dijo que la cifra de muertos ahora llega a 98 personas y expresó una fuerte preocupación por 226 desaparecidos. Dos bebés, de cinco y nueve meses, se encuentran entre los fallecidos.

Equipos se dirigieron a una pequeña iglesia donde se creyó haber oído la voz de una mujer, aparentemente la primera señal en más de 15 horas de que podrían haber personas con vida. Esta resultó ser otra falsa alarma.

El primer ministro John Key dijo que es muy posible que aumente dramáticamente la cifra de muertos.

"Estamos muy preocupados porque el número de muertos podría subir mucho más rápidamente de lo que temíamos", manifestó. "Sinceramente, desde el helicóptero parece una zona de guerra. Edificio tras edificio tras edificio que se han hundido", narró

Los peores temores se centraron en el edificio televisivo de seis pisos, que se creía era el colapso más letal con hasta 120 personas en su interior, incluyendo a varios estudiantes japoneses desaparecidos.

Un equipo de rescate japonés recientemente arribado se dirigió a las ruinas, con unos 30 de ellos en trajes de color naranjo y azul recorriendo las ruinas con perros olfateadores.

Hotel en riesgo. "Tenemos un gran equipo y estamos determinados a ayudar", dijo a Reuters Kai Jinnai. "Mientras estemos aquí haremos lo mejor que podamos", agregó.

En Japón, el portavoz del Gobierno japonés Yukio Edano dijo que hay 27 japoneses desaparecidos en la ciudad de la isla sur de Nueva Zelanda, y que muchos de ellos estaban en el edificio del colegio.

Los socorristas enfrentan el riesgo de que el Hotel Grand Chancellor, que con 26 pisos es uno de los más altos de la ciudad, colapse en cualquier momento y desencadene un efecto dominó en otros edificios dañados.

"Es increíblemente peligroso (...) si colapsa creará una ola expansiva significativa", dijo el alcalde.