Fieles abarrotaban este domingo los servicios religiosos en recuerdo a las víctimas de la masacre en una escuela de Connecticut en la que murieron 20 niños y seis adultos, mientras se esperaba que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, asistiera a una vigilia para consolar a la devastada comunidad.

Adam Lanza, de 20 años, entró a la fuerza en el colegio de primaria Sandy Hook este viernes en Newtown y disparó a estudiantes y empleados con un potente rifle. Las víctimas presentaban múltiples heridas de bala y al menos uno de ellos recibió alrededor de once disparos, según las autoridades.

Todos los muertos son niños de entre seis o siete años, lo que añade emotividad al reavivado debate sobre si unas leyes sobre control de armas más estrictas podrían evitar futuros tiroteos en Estados Unidos.

"Si esto no sacude la conciencia del país sobre hacer lo mejor para proteger a nuestros hijos, no sé qué lo hará", dijo Pedro Segarra, alcalde de Hartford, la capital del estado.

Una mezcla de aguanieve saludó a los fieles en una mañana fría y gris. Este sábado, judíos acudieron a la Congregación Adath Israel de Newtown para expresar su incredulidad por la masacre y mostrar su apoyo a los sobrevivientes.

Obama tiene previsto asistir a una vigilia con familiares de las víctimas a partir de las 19.00 horas (00:00 GMT).

En la iglesia católica de Saint Rose de Lima, la misa de primera hora de la mañana estaba abarrotada. Los anuncios del sacerdote al finalizar la celebración incluyó la decisión de que el ensayo de la obra de Navidad se celebraría según lo previsto, pero sin Olivia Engel, de 6 años, que murió el viernes antes de poder interpretar a un ángel en la función.

Las conmemoraciones en casas que comenzaron a aparecer horas después de la tragedia continuaron creciendo este domingo en la acomodada comunidad de 27.000 habitantes, situada a unos 130 kilómetros de Nueva York.

En el mayor de los altares improvisados, una mujer de rodillas, lloraba amargamente.

Mientras los niños caminaban por la calle bajo la lluvia, llevando juguetes y carteles, un hombre se sentó sobre su auto aparcado y tocaba una melodía triste con un violín.

Un poco más adelante, una "bandera de honor" estadounidense colgaba con los nombres de los muertos. Flores de pascua, rosas y lilas yacían debajo, junto a velas y peluches.

"Es un momento para unirnos", dijo Carina Bandhaver, de 43 años que vive en la cercana Southbury.

Los niños que sobrevivieron a la catástrofe no tienen que regresar al recinto escolar atacado cuando se reanuden las clases y en su lugar usarán una escuela en una población cercana a unos once kilómetros, según funcionarios. Las clases en otros puntos se reanudarán el martes, excepto en Sandy Hook.

Debate sobre armas. El gobernador de Connecticut, Dannel Malloy, fue la última figura pública que se unió este domingo a un llamamiento a un mayor control de armas. "Estas son armas de asalto. No cazas ciervos con estas cosas", dijo Malloy a la CNN.

Defensores de las armas de fuego han indicado que el estado cuenta ya con una de las legislaciones más estrictas del país en este tema.

La presencia de Obama en una vigilia interreligiosa en la población de Newtown será seguida muy de cerca en busca de pistas sobre qué quiso decir cuando pidió "acciones significativas" para evitar este tipo de tragedias a raíz de la masacre del viernes.

Tras matar a su madre en casa, Lanza entró a tiros en la escuela primaria, y comenzó a disparar a los niños, a la mayoría con un rifle Bushmaster .223 M4 carabina de estilo militar desde corta distancia. También mató a seis mujeres adultas y se suicidó.

La cifra de muertos, 28, superó la de uno de los tiroteos más conocidos en centros escolares de Estados Unidos, el del instituto de Columbine en Littleton, Colorado, donde dos adolescentes mataron a 13 estudiantes y trabajadores del centro antes de suicidarse en 1999.

En Virginia Tech -la universidad de Blacksburg, Virginia, donde un hombre armado mató en 2007 a 32 personas en el peor tiroteo en un centro escolar en la historia de Estados Unidos- un anuncio daba las condolencias a los residentes de Newtown antes de un partido de baloncesto disputado este sábado.

Demócratas presionarán por control de armas. Varios legisladores demócratas hicieron un llamado este domingo por un nuevo esfuerzo para aplicar restricciones a las armas, incluyendo una prohibición a los rifles de asalto de estilo militar, luego de la masacre.

La senadora demócrata Diane Feinstein, autora de un veto a las armas de asalto que caducó en el 2004, dijo que presentaría un nuevo proyecto de ley la semana próxima.

El senador Dick Durbin, el segundo demócrata de mayor rango en la Cámara alta, afirmó que los legisladores realizarían audiencias sobre control de armas y muchos otros políticos afirmaron que prestarían más atención a un tema ignorado por largo tiempo.

"Creo que podría tratarse de un momento crítico (...) en el que podríamos llegar a tomar alguna decisión", dijo el senador Charles Schumer, otro demócrata de alto rango en la Cámara alta, al programa "Face the Nation" de CBS.

Es posible que cualquier esfuerzo para restringir el acceso a rifles y revólveres poderosos afronte una fuerte oposición de muchos republicanos en el Congreso que dicen que estos límites violan el derecho de la Constitución a portar armas.

El control no ha sido una prioridad para la mayoría de los políticos estadounidenses debido a la extendida popularidad de las armas en Estados Unidos y a la influencia de la Asociación Nacional del Rifle. Buena parte de los republicanos y demócratas, incluyendo al líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, son miembros de la agrupación.

Sondeos de opinión han determinado que los estadounidenses están divididos sobre el tema, incluso pese a los crímenes masivos de alto perfil como el que ocurrió el viernes en la localidad de Newtown.

Los legisladores estadounidenses no han aprobado una ley importante sobre la posesión de armas desde 1994.

Feinstein dijo que su proyecto de ley ilegalizaría las armas de alta capacidad y los rifles de asalto de estilo militar que han sido ocupados en los tiroteos y crímenes masivos más recientes, incluyendo el sucedido en Connecticut.

Las personas que posean ese tipo de armas no tendrían que devolverlas, indicó Feinstein.

La legisladora agregó que pronto presentaría su proyecto de ley ante el Senado controlado por demócratas y que una legislación similar será introducida en la Cámara de Representantes, dominada por republicanos.