Managua. Nicaragua entró este domingo en el quinto día de violentas protestas contra una polémica reforma al sistema de seguridad social, mientras la cifra de muertos sigue creciendo en la más profunda crisis para Daniel Ortega desde que regresó al poder hace más de una década.

En la capital Managua había saqueos en varios supermercados este domingo y estaban anunciadas al menos dos marchas además de una misa por los fallecidos en la catedral, que está tomada por manifestantes al igual que una universidad, dijeron testigos de Reuters.

Según un organismo local de derechos humanos, los fallecimientos sumaban 25 en el país, mientras que la Cruz Roja había confirmado siete -desde los seis de este sábado- en las regiones que ha ingresado, y hasta este viernes en la noche el gobierno informó de casi una decena de fallecimientos.

A última hora de este sábado, los medios locales informaron que un periodista de televisión fue asesinado a tiros mientras transmitía en vivo un reporte sobre las protestas desde Bluefields, una ciudad en la costa caribeña afectada por los disturbios.

"En su mayoría han sido muertes por armas de fuego, otras por balas de goma en lugares muy sensibles como la garganta", dijo Marlín Sierra, directora del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, a Reuters.

Ante el creciente descontento por la reforma, que elevará el aporte de los trabajadores y empleadores y reducirá las futuras pensiones, Ortega se comprometió el sábado a revisarla.

Sin embargo, las medidas enérgicas de la policía contra los inconformes y los obstáculos a algunos medios en los últimos días han alimentado críticas más amplias contra Ortega, quien gradualmente ha reforzado su control sobre las instituciones del país desde que regresó a la presidencia en enero de 2007.

 

El principal organismo empresarial, COSEP, advirtió este sábado que no podría entablar conversaciones con el mandatario sobre la reforma de seguridad social hasta que se haya frenado la represión policial y restaurado la libertad de expresión.

Hablando ante decenas de miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco llamó el domingo a "poner fin a todas las formas de violencia y a evitar el derramamiento de sangre sin sentido" en Nicaragua.

Nicaragua ha sido uno de los países más estables de América Central, evitando en gran medida la agitación política o la violencia del narcotráfico que ha golpeado a Honduras, El Salvador y Guatemala en los últimos años.

Ortega ha presidido un período de crecimiento estable con una mezcla de políticas socialistas y capitalismo.

Pero críticos acusan a Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, de tratar de establecer una dictadura familiar. El país es uno de los más pobres de América.