Bagdad. El brazo de Al Qaeda en Irak ha lanzado una campaña más letal y osada con la ayuda de combatientes locales que pasaron por prisiones estadounidenses, y su avance es un desafío para las fuerzas iraquíes.

La insurgencia iraquí fue debilitada por la muerte de sus líderes, y tanto sus números como el territorio bajo su control disminuyeron desde el período 2006-2007, cuando los jefes tribales sunitas se volvieron en su contra y se aliaron al Ejército estadounidense.

Pero puede que la llamada "tercera generación" de Al Qaeda en Irak sea más difícil de combatir que antes porque sus combatientes pueden entremezclarse, conocen las debilidades de la sociedad y están más interesados en causar revuelo con sus ataques que en obtener victorias en el campo de batalla.

Sus ataques buscan captar atención y sacudir a la población, en momentos de alta tensión sectaria debido al fracaso de los políticos en conformar el próximo Gobierno, más de siete meses después de unas elecciones no concluyentes.

"Nos enfrentamos a la tercera generación de Al Qaeda, una generación que en su mayoría se graduó en (los campamentos estadounidenses de detenidos) Bucca, Cropper y lugares por el estilo", dijo el mayor general Hassan al-Baidhani, jefe de personal del comando de operaciones de Bagdad.

Al Qaeda ha demostrado "un nuevo tipo de audacia", atacando blancos fuertemente protegidos y a las fuerzas de seguridad de frente, dijo Baidhani a Reuters.

"Esta estrategia depende básicamente del impacto. No están buscando tanto éxito sino atención", explicó.

El primer ministro Nuri al-Maliki está luchando por permanecer en su cargo, frente a la oposición de la alianza Iraqiya, de respaldo sunita y liderada por el ex primer ministro Iyad Allawi.

Si Iraqiya termina marginada, los sunitas que la votaron en marzo podrían reaccionar activamente y volver a apoyar a la insurgencia islamista sunita, según funcionarios de seguridad.

En el período previo a la invasión del 2003 encabezada por Estados Unidos, el Gobierno del entonces presidente George W. Bush acusó al régimen de Saddam Hussein de tener lazos con Al Qaeda como parte de su campaña por aumentar su apoyo para la guerra.

No se pudo demostrar lazo alguno con el Gobierno de Saddam, pero Al Qaeda sacó ventaja rápidamente del caos posterior a la invasión para establecer su presencia en Irak.

La primera generación de Al Qaeda en los campos de batalla iraquíes estaba compuesta mayormente de árabes del extranjero. La segunda guerra fue una mezcla de sunitas extranjeros e iraquíes enfurecidos por la invasión y el ascenso al poder de la mayoría chiíta tras la caída del sunita Saddam.

Ahora que las fuerzas de seguridad iraquíes ocupan el centro del escenario luego que los estadounidenses detuvieran sus operaciones de combate en agosto, éstas enfrentan una amenaza local compuesta por jóvenes radicales creyentes en la jihad.

Apuntando a debilidades. "Y ahí radica el peligro porque ellos conocen los puntos débiles de la sociedad iraquí", dijo Baidhani, quien ha documentado las actividades de Al Qaeda durante los últimos cuatro años.

La semana pasada, 52 rehenes y oficiales de la policía murieron cuando las fuerzas de seguridad de Irak ingresaron a una iglesia de Bagdad para liberar a más de 100 católicos iraquíes retenidos por hombres armados ligados a Al Qaeda,

Hombres armados tomaron rehenes en la iglesia de Nuestra Señora de la Salvación, la más grande de Bagdad, durante una misa el domingo y exigieron la liberación de todos los prisioneros de Al Qaeda en Irak y Egipto.

El 13 de junio, el brazo iraquí de Al Qaeda, el Estado Islámico de Irak, lanzó una ola de ataques suicidas contra el Banco Central de Bagdad, causando la muerte de 15 personas.

Al mes siguiente, un suicida se inmoló cerca del canal de noticias saudita Al-Arabiya, otro blanco bien protegido y de alto perfil.

El 5 de septiembre, combatientes mataron a 12 personas al irrumpir en una base del Ejército en Bagdad, donde sólo dos semanas antes un suicida había logrado matar a 57 reclutas y soldados.

El ataque contra la base tomó a los militares por sorpresa, dijo un alto funcionario policial que pidió no ser nombrado. Hasta entonces, los estrategas militares creían que los insurgentes no tendrían éxito si usaban a suicidas para asaltar instalaciones del Ejército.

"El problema es que la inteligencia de nuestro enemigo es más fuerte que la nuestra. Conocen los tiempos de nuestras actividades, cuándo comemos, cuándo descansamos, cuándo cambian las patrullas, el tipo y cantidad de armas en nuestras bases", dijo el funcionario.

Los líderes militares de Estados Unidos dicen que la transformación de Al Qaeda en Irak coincidió con los ataques en su contra, incluyendo el asesinato de sus dos máximos líderes Abu Ayyub al-Masri y Abu Omar al-Baghdadi, y con la ruptura este año de sus lazos con la red en el exterior.

"Han intentado deshacerse de la estructura de liderazgo internacional", dijo el brigadier general de Estados Unidos Ralph Baker.

Las células de Al Qaeda están tratando de regresar a bastiones como los distritos de Adhamiya y Fadhil en la capital, y a distribuir panfletos amenazantes para intimidar al público.

Pero es poco probable que el grupo logre su objetivo a largo plazo de derrocar al Gobierno y la incipiente democracia iraquí, a fin de establecer un califato islámico sunita.

"Ya no vemos a Al Qaeda como un riesgo a la existencia del gobierno iraquí", expresó Baker.