Bogotá. Seis policías murieron este martes en un ataque de rebeldes izquierdistas en el suroeste de Colombia, en una continuación de una escalada de violencia de la guerrilla que ya suma más de 45 muertos entre efectivos de las Fuerzas Armadas e insurgentes en la última semana.

El ministerio de Defensa informó que el ataque se registró cerca al municipio de Samaniego, en el departamento de Nariño, una región montañosa fronteriza con Ecuador, en donde una columna guerrillera disparó misiles de fabricación casera y ráfagas de armas de largo alcance contra un cuartel policial.

El comandante de la policía en el departamento de Nariño, coronel William Montezuma, atribuyó el ataque a una alianza de rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

El ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, dijo que con los ataques la guerrilla busca demostrar poderío militar, desacreditar la política de seguridad del Gobierno, y llegar fortalecidos a un eventual diálogo de paz.

"Hay un pequeño número de enloquecidos terroristas empeñados en realizar atrocidades para tratar estratégicamente de frenar el ímpetu de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, y políticamente de quitarle piso y respaldo ciudadano a la Política de Seguridad Democrática", afirmó Rivera.

"Frente al desafío del terrorismo, unidad nacional. Todos los colombianos alrededor de nuestro soldados y policías, y alrededor de la determinación de nuestro pueblo de acabar con la tragedia y el infierno del narcoterrorismo que durante tantos años hemos sufrido", agregó el ministro.

Rivera advirtió que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos -que asumió hace un mes- solo negociará con las FARC y con el ELN hasta que liberen a los secuestrados, suspendan sus hostilidades y anuncien públicamente su intención de dejar la lucha armada y deponer las armas.

Los dos grupos guerrilleros, golpeados por una ofensiva militar que lanzó el ex presidente Álvaro Uribe desde que asumió el poder en 2002, fueron obligados a replegarse a apartadas zonas selváticas y montañosas.

Pero tanto las FARC como el ELN, considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea, aún tienen capacidad de golpear a las fuerzas militares y a la policía en apartadas regiones rurales y de ejecutar ataques de gran impacto en los centros urbanos.

La ofensiva militar que lideró Uribe, y que contó con el apoyo de Estados Unidos, permitió reducir la intensidad del conflicto, de los asesinatos, las masacres, los secuestros, los asaltos a pueblos y los ataques con explosivos contra la infraestructura económica del país.

El conflicto interno que se registra en Colombia desde hace más de 45 años cobra miles de vidas y provoca el desplazamiento de centenares de personas cada año.

La escalada de ataques de la guerrilla contra las Fuerzas Armadas comenzó el miércoles pasado, cuando las FARC activaron cargas explosivas al paso de un vehículo de la policía, una acción que dejó 14 muertos.

Los rebeldes remataron a los uniformados con tiros de gracia y luego incineraron sus cadáveres, denunció el gobierno.