Teresópolis. Socorristas excavaban este viernes en busca de sobrevivientes y luchaban por llegar a zonas aisladas por inundaciones y deslizamientos de tierra en uno de los peores desastres naturales de Brasil en décadas, cuya cifra de muertos podría superar los 500.

Torrentes de lodo y agua como consecuencia de fuertes lluvias dejaron una huella de destrucción a través de la montañosa región Serrana, cerca de la ciudad de Río de Janeiro, echando abajo casas, arrojando vehículos sobre edificios y obligando a miles de residentes a luchar por escapar.

"Lo que ocurrió aquí es absurdo, luce como la guerra de Vietnam", dijo Albertino Lazaro, de 54 años, quien se refugió en un gimnasio que ha debido recibir a familias desplazadas en la localidad de Teresópolis, donde fallecieron al menos 222 personas.

Consultado sobre el refugio, donde los niños jugaban fútbol entre las familias que dormían en colchones, Lazaro dijo: "es mucho mejor que estar afuera en el lodo".

Al menos 494 personas murieron en la región y más de 13.500 personas quedaron sin hogar, de acuerdo a reportes oficiales difundidos el jueves en la noche.

Los equipos de rescate aún no han llegado a varias de las partes más golpeadas de Teresópolis, incluyendo un barrio donde, según informes de medios, hay alrededor de 150 casas destruidas. Los cuerpos debieron ser llevados a una iglesia cercana debido a que ya no había más espacio en la morgue.

Funcionarios mostraron fotos de los fallecidos a los residentes para que identificaran a sus familiares. Una mujer se desmayó afuera de la morgue al identificar la foto de un pariente.

En Nova Friburgo, un poblado rural colonizado por primera vez por inmigrantes suizos, al menos 214 personas murieron. En Petrópolis, que alguna vez fue la residencia de verano de la familia real brasileña, 40 personas murieron, mientras que al menos 18 personas murieron en Sumidoro.

La inundación posiblemente dejará miles de millones de dólares en daños y ha presentado a la presidenta Dilma Rousseff la primera crisis de su presidencia sólo dos semanas después de asumir el cargo.

Rousseff, quien ha destinado 780 millones de reales (US$460 millones) en ayuda de emergencia para la región, visitó brevemente la región para reunirse con funcionarios locales. El gobierno dijo que envió 210 efectivos de la Fuerza de Seguridad Pública Nacional, incluidos funcionarios, para ayudar a identificar los cuerpos.

"La construcción de viviendas en áreas de riesgo es la regla en Brasil en vez de ser la excepción", dijo la mandataria a la prensa en Río de Janeiro después de sobrevolar la región afectada por las inundaciones y visitar Nova Friburgo, donde gran parte de los daños se concentró en áreas donde había casas precariamente construidas en la base de una inclinada colina.

"Cuando no hay políticas de vivienda, ¿dónde van a vivir las personas que ganan hasta dos veces el salario mínimo?", cuestionó Rousseff.

Los deslizamientos de tierra e inundaciones son comunes en gran parte de Brasil, lo que deja en evidencia una pobre planificación urbana y la falta de acción preventiva por parte de las autoridades.