Washington. Con la victoria aún fresca por la aprobación de un plan de exenciones fiscales por US$858.000 millones, el presidente estadounidense, Barack Obama, presionó este sábado para que el Congreso dé luz verde al nuevo tratado Start de armas nucleares con Rusia.

Obama citó al fallecido ex presidente Ronald Reagan en su discurso semanal por radio e internet para apelar al apoyo bipartidista en favor del acuerdo.

El mandatario dijo que era crucial implementar un nuevo tratado para que las inspecciones de instalaciones nucleares de Rusia pudieran reanudarse tras un lapso que ya dura un año, desde la expiración del antiguo tratado Start.

"Sin uno (tratado) nuevo, no podremos verificar el arsenal nuclear de Rusia, lo que menoscabaría el llamado del presidente Reagan a confiar, pero verificar, cuando se trata de armas nucleares", dijo Obama.

El presidente agregó que no aprobar el tratado haría peligrar los lazos -más estrechos- entre Washington y Moscú.

El tratado Start comprometería a Rusia y a Estados Unidos a reducir las armas nucleares estratégicas a 1.550 por cada bando en siete años.

Por su parte, senadores republicanos reclamaron este viernes que el acuerdo limitaría imprudentemente los sistemas ofensivos y defensivos del país. Cuestionaron el beneficio de seguir reduciendo el armamento nuclear y desafiaron la meta de Obama de terminar eliminando todas las armas atómicas.

Aunque nueve republicanos votaron junto los demócratas para permitir el debate sobre el tratado, no hay certeza sobre si todos ellos apoyarán el acuerdo, que requiere una mayoría de dos tercios, o 67 votos, para avanzar en el Senado, de 100 miembros.

Tarde de este jueves, el Congreso aprobó el acuerdo en el que Obama y los republicanos trabajaron en la renovación de las exenciones tributarias y en extender los beneficios por desempleo, en un paquete que pretenden dar un impulso de corto plazo a la economía estadounidense.

El proyecto, visto como un triunfo tanto para el presidente como para los republicanos, fue aprobado pese a las objeciones de muchos de los compañeros de Partido Demócrata de Obama.