Río de Janeiro. La Policía Militarizada del estado brasileño de Santa Catarina (sur de Brasil) detuvo a 24 personas acusadas de participar en la serie de ataques de vandalismo que se han registrado en la región desde el lunes, entre los que hay varios tiroteos a puestos policiales, informaron hoy fuentes oficiales.

Desde la tarde del lunes, Santa Catarina registró 25 ataques, tales como la quema de autobuses en Florianópolis (capital regional), Navegantes, Itajaí, Blumenau y Criciúma, y tiroteos a bases de la Policía Militarizada y presidios, además de la quema de contenedores en la capital del estado.

La ola de violencia, todavía por causas desconocidas, ha llevado a la policía regional a reforzar la seguridad en el estado. Los hechos coinciden con el aumento de la violencia que se registra en la ciudad de Sao Paulo y su área metropolitana, que ha dejado un balance de más de 150 asesinatos en los primeros días de noviembre.

Precisamente esta pasada madrugada, un policía fue asesinado en Guarulhos (área metropolitana de Sao Paulo), en lo que es el agente muerto número 92 en lo que va del año en la mayor ciudad de Brasil y de Sudamérica.

La ola de violencia que vive Sao Paulo es atribuida por las autoridades a una reacción del Primer Comando de la Capital (PCC), la principal organización criminal de la ciudad, que es dirigida desde las cárceles, a operaciones de la policía para combatir la delincuencia.

Según organizaciones no gubernamentales, la ola de violencia es resultado de una "guerra" entre las bandas criminales y grupos paramilitares integrados en su mayoría por policías.

El nuevo crimen se produjo dos días después de que el gobierno brasileño anunciara una inversión de 60 millones de reales (30 millones de dólares) en la creación de un mando policial unificado en Sao Paulo para hacer frente a la violencia que en poco más de un mes ha dejado cerca de 250 muertos.

Desde que las autoridades anunciaron esfuerzos comunes para hacer frente a la violencia los asesinatos han disminuido y no se han repetido las madrugadas en que se registraban hasta diez homicidios en el área metropolitana de la ciudad.