Las tropas del gobierno sirio han lanzado bombas de racimo de fabricación rusa sobre zonas civiles en la última semana, en su lucha por arrebatar el terreno ganado por los rebeldes en una autopista estratégica, según dijo este domingo la organización Human Rights Watch.

Las bombas se lanzaron desde aviones y helicópteros, en especial cerca de la importante autopista que recorre el país de norte a sur, a la altura de la ciudad noroccidental de Maarat al-Numan, señaló HRW en un informe.

Los rebeldes tomaron la semana pasada la ciudad de manos de las fuerzas del presidente, Bashar al-Assad, cortando la ruta que conecta la capital Damasco con Aleppo, la mayor ciudad del país. Las fuerzas del Gobierno llevan intentando retomar la zona desde entonces.

HRW ya había denunciado antes el uso en Siria de bombas de racimo, prohibidas en la mayoría de los países, en los meses de julio y agosto. Pero los nuevos ataques reflejan la determinación del Gobierno a retomar el control estratégico en el noroeste.

Las bombas de racimo pueden lanzar cientos de pequeños explosivos en una zona amplia que funcionan como armas antipersonas, diseñadas para matar tanta gente como sea posible. Los grupos de derechos humanos afirman que su uso en zonas de población civil puede ser un crimen de guerra.

Más de 100 países han prohibido su uso, almacenaje, transporte o venta, dentro de una convención que se convirtió en ley internacional en 2010, pero Siria no lo ha firmado, como tampoco han hecho Rusia, China o Estados Unidos.

Los explosivos que no estallan en un principio pueden quedarse en tierra, matando y mutilando civiles mucho tiempo después de la guerra.

Entre las localidades atacadas están Maarat, Tamanea, Taftanaz y al Tah. Las bombas de racimo también se han utilizado en áreas de las provincias de Homs, Aleppo y Latakia, así como cerca de Damasco, según el grupo humanitario con sede en Nueva York.

"El desprecio de Siria por su población civil es del todo evidente en esta campaña aérea, que ahora parece incluir lanzar estas letales bombas de racimo en zonas habitadas", dijo Steve Goose, director de armas en HRW.

Conversaciones en Irán. No había representantes del gobierno iraní disponibles de inmediato para hacer comentarios sobre el informe.

La información inicial sobre el uso de estos explosivos procede de videos colgados en Internet por activistas de la oposición, aunque los investigadores de HRW dijeron haber confirmado los incidentes en entrevistas con residentes en dos ciudades.

No había información sobre bajas. Estas bombas de racimo son de fabricación rusa, pero no se sabe cómo las adquirió Siria, señaló HRW.

Residentes de Taftanaz y Tamanea, ambas cercanas a Maarat al-Numan, dijeron al personal de la organización que el pasado martes varios helicópteros dejaron caer bombas de racimo en sus localidades o cerca. Una que cayó en Tamanea liberó explosivos más pequeños en una zona entre dos escuelas, según indicó un vecino de la zona citado en el informe de HRW.

"Los explosivos que estallaron fueron los que golpearon la tierra por la punta, recogimos los que no estallaron, la punta no tocó la tierra", dijo el testigo.

La gente se estaba llevando algunos dispositivos sin detonar de recuerdo, una práctica muy peligrosa ya que aún pueden explotar después al menor toque o movimiento. Imágenes de video mostraban algunos civiles cargando los explosivos y tirándolos al suelo.

"Los ataques con munición de racimo y los artefactos sin detonar que dejan a su paso suponen un enorme peligro para la población civil, que a menudo parece ignorar con qué facilidad pueden estallar estos dispositivos", señaló Goose.

El enviado de paz de Naciones Unidas para Siria, Lakhdar Brahimi, tenía previsto llegar a Teherán el domingo por la tarde para reunirse con autoridades locales, según medios iraníes.

Brahimi, que asumió el puesto de mediador después de que el ex secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, dimitiera frustrado por la falta de progreso diplomático, se reunirá con el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y otros altos cargos.

El chií Irán es el principal aliado en la región de Assad, miembro de la secta alauí, una rama del Islam chií.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo esta semana que Brahimi visitará pronto Siria para intentar persuadir a Assad de que ordene un alto el fuego inmediato.

El alzamiento contra Assad, liderado por la mayoría musulmana suní, está respaldado por estados árabes de líderes y por Turquía, que se ha ido implicando cada vez más al frente una coalición internacional alineada contra Asad.

La confrontación turca con Siria ha crecido en las dos últimas semanas debido a bombardeos transfronterizos, y escaló el 10 de octubre cuando Ankara obligó a aterrizar un avión ruso de pasajeros que viajaba desde Moscú, acusándolo de portar munición rusa para el Ejército de Assad.

Siria anunció este sábado el veto a los vuelos de naves turcas en su espacio aéreo, una decisión principalmente simbólica porque Turquía ya había dicho a sus aerolíneas civiles que evitaran la zona por el peligro de represalias.