Excelsior.com.mx. El decomiso de cocaína en México se desplomó entre 2007 y 2010, según cifras difundidas este martes en el reporte 2011 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), dependiente de la ONU.

“México es, con mucho, el país en el que se ha registrado la disminución más pronunciada de incautaciones, que pasaron de la cifra máxima de 48 toneladas en 2007 a 9,4 toneladas en 2010”, señala el documento.

El decomiso de cocaína en México en 2009 fue de doce toneladas más que en 2010, añade el informe.

Mientras el decomiso de cocaína disminuía, la JIFE encontró que, por el contrario, las autoridades mexicanas siguieron descubriendo cultivos de mariguana de gran escala y lograron incrementar las incautaciones de 2.109 toneladas en 2009 a 2.248 toneladas en 2010.

México también es un importante productor de planta de opio, establece el informe y, según las estimaciones de la Junta, la fabricación potencial de heroína en el país asciende al 9% del total mundial y se encuentra entre los tres principales  productores, junto a Afganistán y Colombia.

El 58% de la heroína que entra a Estados Unidos es proveniente de Colombia y el 39% de México, indicó el informe.

El reporte también señaló que en la última década México se convirtió en un importante fabricante de psicotrópicos por la facilidad para instalar los laboratorios que las producen.

El gobierno mexicano desmanteló 21 laboratorios clandestinos en 2008 y 191 en 2009, indica la JIFE, aunque este tipo de laboratorios en México producen más metanfetaminas que los instalados en Estados Unidos, país donde se encuentra el 40% de los que hay en la región.

Las acciones emprendidas por los militares en México provocaron que la instalación de este tipo de laboratorios, que se ubicaban principalmente en áreas rurales, se haya trasladado a Centroamérica, según el reporte.

Por último, se expuso que en México “las organizaciones de narcotraficantes han recurrido a niveles de violencia sin precedentes”.

La JIFE agregó que “las bandas de traficantes han procurado socavar el aparato estatal, incluida la Policía Federal y estatal; el sistema de justicia penal y los medios de información,  valiéndose de la corrupción, así como de amenazas y de la intimidación”.