Greymouth. Los intentos por rescatar a los 29 hombres atrapados en una mina de carbón en Nueva Zelanda sufrieron este martes un nuevo revés cuando un robot enviado por el principal túnel se averió, mientras se desvanecen las esperanzas de encontrar con vida a los mineros.

Los rescatistas no han ingresado a la mina desde que una explosión la sacudió el viernes por la tarde, temiendo la presencia de gases explosivos que podrían entrar en combustión en cualquier momento.

Con la rotura del robot, familiares y amigos de los hombres atrapados expresaron su frustración mientras esperan que los rescatistas completen más análisis de la calidad de aire antes de poder ingresar.

"Está empeorando. Frustración, ansiedad, ira, todo está apareciendo (...) Los sentimientos de la gente están llegando a un punto de crisis", dijo a Reuters Laurie Drew, cuyo hijo de 21 años Zen es uno de los hombres atrapados.

Algunos medios reportaron que el robot enviado a la mina, equipado con una cámara, había sufrido un cortocircuito al mojarse en uno de los túneles.

El primer ministro de Nueva Zelanda, John Key, dijo ante el parlamento que "nuestros pensamientos en este momento están con las familias de los mineros y la sensación de desesperanza que ellos deben estar sintiendo".

"Esperamos y rezamos porque los hombres desaparecidos estén vivos y en buen estado, pero dado que no hemos tenido contacto con ellos en cuatro días, la situación sigue siendo grave", agregó.

No ha habido señales de vida desde la explosión del viernes en la mina Pike River, en la montañosa costa occidental de la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Con edades que van de los 17 a los 62 años, cada uno de los hombres atrapados llevaba un equipo de respiración de emergencia, que puede darles una hora de aire, y sólo la comida y agua que tenían para consumir durante su turno.