El Cairo. Los manifestantes egipcios, anticipándose a una victoria luego de que el presidente Hosni Mubarak acordó discutir reformas políticas, buscan realizar este martes una marcha de un millón de personas a favor la democracia.

El recién nombrado vicepresidente de Mubarak comenzó discusiones con figuras de la oposición y el ejército indicó que las demandas de los manifestantes son "legítimas" y dijo que no abriría fuego en su contra.

Pero los manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo, que mantenían una vigilia durante la noche desafiando el toque de queda, se comprometieron a continuar su campaña hasta que el líder de 82 años renuncie.

"La única cosa que aceptaremos de él es que se suba a un avión y deje el país", dijo el abogado de 45 años Ahmed Helmi.

Los opositores esperan concentrar un millón de personas en las calles este martes y luego de que el Ejército dijo que no dispararía, la balanza parece estar inclinándose contra el Gobierno de 30 años de Mubarak.

"Mubarak se ha convertido en un lastre para la institución del Ejército", dijo Fawaz Gerges de la London School of Economics. "Y por eso cada día que pasa se está volviendo más difícil que siga en el cargo", agregó.

Estados Unidos y otras potencias occidentales han exigido que Mubarak se someta a elecciones libres. Aún si resiste los llamados para que renuncie, parece improbable que pueda ganar una votación.

Para el ejército, que ha estado a la cabeza de Egipto desde que sus oficiales derrocaron al rey Farouk en 1952, el objetivo podría ser proveer suficientes reformas para preservar la influencia de las Fuerzas Armadas.

Para Washington y los aliados de Mubarak en Europa, así como en Israel, la atención se concentrará en cuanto poder podrán conseguir los grupos islamistas, especialmente la proscrita Hermandad Musulmana, en un nuevo sistema político egipcio.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, acostumbrado a la calma en su frontera sur desde un tratado de paz de 1979 con El Cairo, dijo que Egipto podría convertirse en la clase de teocracia militante instalada en Irán ese mismo año.

La Hermandad, que dice que quiere una democracia pluralista, hasta ahora se había mantenido al margen de un levantamiento liderado por jóvenes y las clases profesionales urbanas.

Pero el lunes dijo que llamaba a la gente a que continúe las protestas hasta que todo el liderazgo se haya ido, "incluido el presidente, su partido, sus ministros y su Parlamento".

El recién nombrado vicepresidente egipcio, Omar Suleiman, apareció en la televisión estatal el lunes diciendo que Mubarak le había pedido que iniciara el diálogo con todas las fuerzas políticas sobre reformas constitucionales.

Pero algunos analistas vieron la aparición de Suleiman como una señal de que el ejército está tratando de encontrar una salida digna para Mubarak.

"En este punto Suleiman representa al Ejército, no a Mubarak", dijo Gerges. "Y con la declaración sobre abrir discusiones, el Ejército está tratando de ver si la oposición está dispuesta a involucrarse en el diálogo", agregó.

Estados Unidos dijo que Mubarak debe revocar la ley de emergencia con la que gobierna desde 1981. Washington mandó un enviado, el ex embajador en El Cairo Frank Winser, a reunirse con los líderes egipcios.

"La forma como Egipto luce y opera debe cambiar", dijo Robert Gibbs, portavoz del presidente Barack Obama.

Al menos 140 personas han muerto desde que las manifestaciones comenzaron el martes pasado, inspiradas en parte por el derrocamiento del presidente de Túnez luego de protestas similares que se concentraron en los problemas económicos y en la opresión política.