Kabul. Las fuerzas lideradas por la OTAN mataron este sábado a más de 30 insurgentes durante un ataque a una base de la alianza en el sur de Afganistán, afirmó la coalición, mientras que los talibanes se adjudicaron la responsabilidad por la emboscada.

Cinco soldados de la OTAN resultaron heridos en el ataque con granadas y morteros contra su puesto de control en la provincia de Paktika, dijo en un comunicado de la Fuerza Internacional de Asistencia en Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) de la alianza.

La creciente violencia y el número récord de bajas entre las tropas extranjeras y civiles posiblemente pesarán sobre la revisión a la estrategia en Afganistán que hará en diciembre el presidente estadounidense, Barack Obama, además de a una cumbre de la OTAN que se desarrollará el mes próximo en Lisboa.

"Rebeldes atacaron de todas las direcciones con lanza granadas, armas pequeñas y fuego de mortero", dijo la ISAF. "Los reportes iniciales operacionales indican que más de 30 insurgentes perecieron en la fallida emboscada", afirmó.

El general del Ejército afgano Zemarai, quien sólo dio un nombre, dijo que los cuerpos de al menos 15 combatientes podían ser vistos en el suelo después del ataque. Las tropas afganas aún estaban recogiendo cadáveres en el lugar, dijo ISAF.

El portavoz talibán Zabihullah Mujahid declaró que el grupo islámico había lanzado la emboscada a la base, señalando que seis puestos de control policial fueron impactados en el ataque.

Hablando por teléfono desde una ubicación desconocida, Mujahid dijo que combatientes talibanes habían causado "un alto número de muertos" entre miembros de la ISAF y las fuerzas afganas, pero no dio más detalles. Señaló que ocho talibanes murieron.

Los talibanes a menudo exageran o dejan sin confirmar cifras de muertos durante este tipo de atentados.