Londres. Un informe emitido este miércoles pintó un sombrío panorama en relación con una de los hospitales más concurridos de Londres.

Inspectores realizaron una visita sorpresiva al departamento de urgencias del Hospital North Middlesex University de Londres, luego de lo cual emitieron un informe condenatorio.

Un paciente yació muerto en el departamento durante cuatro horas y media antes de ser descubierto, se indicó en el informe de la Comisión de Calidad en la Atención (CQC, por sus siglas en inglés).

Otro paciente, en un estado cada vez más deteriorado, fue atendido en un corredor del hospital y la enfermera no pudo encontrar su expediente. Uno de los equipos del CQC revisó los análisis de sangre y el paciente fue trasladado al área de resucitación para recibir tratamiento inmediato.

El inspector en jefe de CQC dijo en el informe oficial que el servicio en el hospital es inadecuado.

El hospital, con 450 camas y 3.000 empleados, da servicio a una gran zona del norte de Londres que va de Enfield y Haringey a Waltham Forest.

El inspector en jefe de hospitales, Sir Mike Richards, dijo que "la gente que va a la sala de urgencias del hospital tiene derecho a un servicio que incluya una atención segura, efectiva, compasiva y de elevada calidad. Cuando realizamos la inspección encontramos que los pacientes tenían que esperar mucho tiempo para ser atendidos y sin ser evaluados por un médico".

"El Hospital North Middlesex University es uno de los que más actividad tienen en los departamentos de accidentes y emergencias de Londres, así que es preocupante encontrar que no había suficientes médicos experimentados de guardia para hacer frente a la demanda".

Los inspectores señalaron que no había suficientes doctores de nivel medio ni médicos especialistas de guardia. Los médicos de otras áreas del hospital tardaban mucho en llegar a revisar a los pacientes y no apoyaban al personal del departamento de emergencias, señaló el informe.

La evaluación y el tratamiento rápidos de los pacientes que llegaban en ambulancia eran encabezados y emprendidos por enfermeras sin la participación de un médico.

El informe señala que la administración del hospital es considerada por el personal como despótica y poco dispuesta a apoyar, una cultura que implica que el personal no se siente cómodo para plantear inquietudes.

También encontró una falta de respeto y dignidad en la manera en la que los pacientes eran tratados en los pabellones médicos y que las necesidades de los pacientes no siempre fueron atendidas de manera apropiada.

El hospital presentó un plan de acción en el que indica las medidas que tomará para abordar las inquietudes identificadas en un aviso de advertencia y el informe emitidos por el CQC.

La semana pasada, los inspectores regresaron al hospital a revisar las medidas tomadas luego de la visita del CQC en abril.

"Ya vimos algunos avances desde la inspección original", dijo Richards, quien agregó que "regresaremos en el futuro".