Shahdadkot, Pakistán. Residentes de una ciudad del sur de Pakistán huyeron el sábado ante el aumento de las aguas, un duro recordatorio de que el país podría enfrentar más destrucción en una crisis que ha puesto en duda la estabilidad del Gobierno.

Las autoridades lucharon por contener una creciente marea en los bordes de Shahdadkot, en la provincia de Sindh, que según grupos de ayuda sigue siendo altamente vulnerable a las inundaciones que arrasan Pakistán desde hace tres semanas.

Un fuerte flujo de camiones, tractores y carros tirados por burros transportó a personas fuera del lugar, repitiendo las escenas vistas durante la catástrofe que dejó a más de 4 millones de personas sin hogar.

"La gente dice que es peligroso quedarse", indicó Riaz Hussain, mientras terminaba de empacar sus posesiones junto a su familia en un remolque detrás de un tractor. "Encontraré algún lugar donde vivir con mi familia", agregó.

El apuro por abandonar el lugar llegó después de los indicios de que los donantes estaban informándose más sobre el sufrimiento de Pakistán.

Más tiendas y pliegos de plástico han sido ofrecidos para asistir a los 4,6 millones de pakistaníes damnificados, dijo el portavoz de operaciones humanitarias de la ONU, Maurizio Giuliano.

Las tiendas y plásticos han sido entregados a un millón de personas y había más en camino para otras 2,4 millones.

Conversaciones con el FMI. El Fondo Monetario Internacional dijo que revisará el presupuesto y los prospectos económicos de Pakistán a la luz del desastre en conversaciones con funcionarios gubernamentales el lunes. Las conversaciones se enfocarán en un programa del FMI por US$10.000 millones acordado el 2008.

"La escala de la tragedia significa que el presupuesto del país y los prospectos macroeconómicos, que son apoyados por un programa financiado por el FMI, deberán ser revisados", dijo en un comunicado Masood Ahmed, director de la entidad para Oriente Medio y Asia central.

El gobierno ha sido acusado de moverse muy lentamente y las entidades de caridad islámicas, algunas con supuestos vínculos con militantes, han avanzado rápidamente para ayudar a los pakistaníes, frustrados con su gobierno por sus registros en economía, seguridad, pobreza y cortes de energía.

La OTAN dijo el viernes que brindaría naves y aeronaves para transportar ayuda a Pakistán, un día después de que Islamabad advirtió que los milicianos intentaban aprovecharse del desastre.

Estados Unidos, preocupado por asegurar la estabilidad en un país que está en la línea de fuego en la lucha contra la militancia, ha liderado las promesas de ayuda y entregó helicópteros para las operaciones de rescate.

Las aguas comenzaron a arrasar un área de Pakistán del tamaño de Inglaterra unas tres semanas atrás, acabando con poblados, destruyendo caminos y puentes además de dejar a millones de personas desvalidas.