Las pandillas de El Salvador paralizaron este miércoles por segundo día consecutivo el transporte en la capital del país y obligaron al cierre de comercios mediante amenazas, como respuesta a una ley que prohíbe su existencia.

La semana pasada el Congreso salvadoreño convirtió en ley un proyecto del presidente izquierdista, Mauricio Funes, que prohíbe la existencia de las pandillas y que penaliza a sus miembros hasta con 10 años de cárcel.

Este martes y este miércoles las pandillas, conocidas como "maras", mantuvieron amenazas de quemar unidades de transporte y comercios y hasta lanzaron un comunicado para pedir disculpas a la población por los inconvenientes.

"Los miembros de las pandillas MS (Mara Salvatrucha) y 18 (Mara 18)... pedimos nuestras más sinceras disculpas por los inconvenientes a través del paro de buses que impulsamos este día, queremos aclarar que la medida fue ejecutada con el único objetivo de ser escuchados", dijo el comunicado fechado este martes.

El comunicado fue divulgado por el sacerdote Antonio Rodríguez, director del servicio social de la congregación pasionista en El Salvador, quien aclaró que no es portavoz de las maras.

Las dos pandillas son rivales y surgieron entre emigrantes salvadoreños en Los Ángeles en la década de 1980, para después propagarse a El Salvador, Honduras y Guatemala.

Cárteles de México. Actualmente, las autoridades dicen que las maras están trabajando para los poderosos cárteles mexicanos del narcotráfico, lo que ha aumentado la violencia en la empobrecida región.

El director de la policía, Carlos Ascencio, informó que este lunes fueron incendiadas dos unidades del transporte y que un puesto policial en una carretera fue atacado con una granada, sin que se registraran víctimas o lesionados.

"Nosotros tenemos claro la participación de pandillas en la promoción de estas amenazas en el paro del transporte", dijo Ascencio en una rueda de prensa.

Agregó que la policía en diversos operativos capturó a 30 pandilleros de las dos maras por quemar autobuses, distribuir hojas volantes con amenazas y por agrupaciones ilícitas.

Además, la dirección de Centros Penales informó que los presidiarios de unas siete cárceles del país están en "rebeldía", pero que han girado órdenes administrativas para controlar la situación.

La ley aprobada establece penas por el solo hecho de pertenecer a una pandilla.

El Salvador atraviesa por una ola de criminalidad y violencia, que llevó al país a cerrar 2009 con una cifra récord de 4.365 homicidios, la más alta en los últimos diez años.