Los datos surgen tras el análisis elaborado por técnicos bolivianos del informe de población mundial presentado ayer por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) a cuatro días de llegar a los siete mil millones de habitantes en el mundo.

En lo referido a la población, desde 2001, año del último censo de Población y Vivienda, el país ha experimentado un constante crecimiento en el número de habitantes; para entonces se calculaba que 8.624.268 habitaban en el territorio, recordó el economista Fernando Landa, de la unidad de Pobreza y Empleo de la Udape (Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas), dependiente del gobierno.

En la actualidad, según previsiones del INE (Instituto Nacional de Estadística) y el Celade (Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía), el país tiene 10,6 millones de habitantes. Para el 2025 se prevé que la cifra llegará a 13,2 millones y para el 2050 “seremos aproximadamente 15 millones de personas”, dijo el especialista.

Edad. La cifra engloba otras proyecciones poblacionales. Según la UDAPE, entre los años 2001 y 2050 se reflejará la tendencia de un creciente porcentaje de población de edades. En el último censo (2001), el 6% de la población era mayor a 60 años, en tanto el 59% tenía menos de 25 años.

En el año 2011, el 7% de la población es mayor de 60 años y el 56% es mayor a 25 años, pero para el año 2050 se prevé que la población de personas mayores a 50 años de edad llegue al 18% y las personas menores a 25 años serán el 34%.

“Entonces se está viendo un incremento de la población en las edades medias y esto se debe a las políticas que se vienen desarrollando en el país, desde hace décadas y en la actualidad, que permiten que la población boliviana viva más años”, acotó Landa.

En el acto de presentación del documento del Unfpa, el representante en Bolivia, Jaime Nadal-Roig, señaló que el informe recomienda que los países “prioricen intervenciones en adolescentes y jóvenes, mujeres y personas adultas mayores, así como en la planificación del crecimiento de zonas urbanas”.

El reporte señala que en 1992, las principales ciudades del país tenían el 56% de la población. Para el 2010, el índice creció al 61%.

En cuanto a la tasa de fecundidad relacionada con el crecimiento poblacional y la planificación familiar, los datos de UDAPE indican que el 2001, en promedio las mujeres bolivianas tenían cuatro hijos, y para el 2015 se proyecta que el número de hijos por mujer baje a 2,91.

“Esto se fija por las políticas de salud sexual y reproductivas y planificación familiar que se realiza en el país”, aseguró Landa.

Los datos revelan que todos los departamentos han reducido el número de hijos por mujer. Potosí registra el nivel más alto (hasta cuatro hijos por madre) y Tarija, el más bajo (2,5 hijos por mujer). Nadal-Roig aseveró que todavía hay una necesidad insatisfecha en servicios de salud sexual y reproductiva. “El derecho sexual y reproductivo es clave para la reducción de la pobreza y el bienestar de las sociedades”.

Udape concluyó su análisis afirmando que al verificarse que Bolivia está modificando su estructura poblacional, es necesaria “una correcta planificación que sea inclusiva, que identifique los derechos, que deben ser asegurados por políticas públicas.

Estado de los migrante. Interna. Entre 1996 y 2001 se observó una dinámica migratoria interna con el traslado de población de occidente a oriente y a Tarija. La dinámica de movilidad interna se debió a vínculos con políticas y transformaciones en las esferas social y económica, según la UDAPE.

Externa. En cuanto a la migración externa, 85% de los migrantes bolivianos se concentra en cuatro países (Argentina, 43% del total; España, 15%; EEUU, 15%; y Brasil,12%). El restante 7% está en países del resto de América; el 6% en otros países de Europa, y el 2% en Asia.

Remesas. Las remesas o envíos de dinero de los migrantes pasaron de 109 millones de bolivianos, el 2001, a 932 millones de bolivianos el 2010. De todas maneras, es el monto más bajo de los países de la Comunidad Andina (CAN).

Ante el censo 2012. Para el gobierno, el cumplimiento de las recomendaciones del UNFPA pasa por el desarrollo de políticas participativas y el Censo Nacional del 2012.

“Con el censo sabremos cómo estamos en mortalidad materna o en el acceso a la salud. Será un gran instrumento y en los próximos cinco o 10 años veremos nuestros avances o bien nuestros retrocesos”, dijo Elizabeth Salguero, ministra de Cultura.

La autoridad destacó el valor de los bonos, por ser un apoyo directo a los sectores necesitados, pero aclaró que se diseñan políticas públicas a corto y mediano plazo, que no sólo tengan que ver con la entrega directa de recursos, que no son sostenibles.

“Que sea una reinversión en diferentes ámbitos, en el empleo, salud y educación, que tenga un impacto mucho más a largo plazo y no inmediatistas”, explicó.