La lucha contra el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) está totalmente debilitada. La Policía Antisecuestro no produce resultados y el Ministerio Público prácticamente trabaja en soledad, según altas fuentes.

Lo último es que Antisecuestro no brindó la seguridad necesaria a Eusebia Maíz –informante de la Policía– quien fue asesinada por milicianos del EPP, según altas fuentes gubernamentales a las que tuvo acceso ABC Color.

Años atrás, el departamento Antisecuestro, encabezado por los comisarios Aldo Pastore y Francisco Resquín, teniendo como brazo operativo al comisario Humberto López, realizaron trabajos en la lucha contra el grupo armado.

El producto fue la muerte de tres supuestos miembros del EPP, en 2010, y la detención de otros cuantos presuntos miembros del grupo logístico.

En los últimos meses la cuestión cambió; Pastore como comandante de la Policía, Resquín, jefe Antisecuestro, adquirió un perfil más bajo y los resultados positivos desaparecieron.

Eusebia Maíz tenía un buen relacionamiento con los milicianos del EPP, porque era tía de importantes soldados, los hermanos Bernardo “Coco”, Antonio Ramón y Juana Bernal Maíz.

Bernardo Bernal Maíz, con sus 16 años, marcó presencia en los campamentos donde estuvo en cautiverio el ganadero Fidel Zavala. Su decidida actuación le valió un rápido ascenso en el EPP. Hoy día es el supuesto líder de una de las células.

Los hermanos Antonio y Juana Bernal Maíz estuvieron mucho tiempo en la cárcel, por la supuesta participación en el secuestro de Luis Lindstron. Un juez los sobreseyó, pero el Tribunal de Apelaciones anuló la decisión.

Eusebia Bernal dio un fundamental paso como informante: la detención de Néstor Damián Ocampos en marzo pasado, quien supuestamente participó en el secuestro de Zavala.

La tía de los hermanos Bernal siguió con su trabajo, ante la falsa promesa de que habría protección y recompensa. En la Policía lo niegan, pero las altas fuentes lo confirman; ella estaba por cerrar el trato para entregar a otro integrante del EPP.

Policías de alto rango de Antisecuestro negociaban con ella, le prometían de todo, pero no tomaron el recaudo de protegerla. Este martes a la noche, sus sobrinos Bernardo y Antonio la visitaron, pero no para saludarle, sino a fin de acabar con su vida.

La ejecutaron de la peor forma –en Azote’y– le reventaron el rostro con una bomba, sin importarles que siete hijos quedaban huérfanos. Ningún policía estaba cerca de la mujer para protegerla.

Existen todos los elementos que evidencian la falta de protección de la Policía a la informante, pero ni siquiera los investigadores quieren hablar del tema, por temor a los uniformados.

El alevoso homicidio de una madre que dejó huérfanos a siete hijos puede quedar impune, al igual que la muerte del suboficial Víctor Acosta –de la comisaría de Azote’y– quien fue atacado el martes a la noche.