Washington. Un matrimonio estadounidense que se declaró culpable de espiar para Cuba será sentenciado el viernes después de un interrogatorio que según fiscales estuvo empañado aunque no infringió su acuerdo de culpabilidad.

El ex funcionario del Departamento de Estado Walter Kendall Myers, quien tuvo acceso a información clasificada, y su esposa Gwendolyn, que trabajaba en un banco, se declararon culpables de trabajar para la inteligencia cubana durante tres décadas.

Como parte de su acuerdo para declararse culpables, Kendall Myers, de 73 años, recibió una sentencia de cadena perpetua, y su esposa, de 72 años, irá a la cárcel por siete años y medio mientras el Gobierno estuviera satisfecho por su cooperación en las entrevistas.

Algunas declaraciones "se han visto empañadas por falta de recuerdos, incoherencias e inconsistencias de ambas personas", dijeron fiscales en un memorando de la sentencia presentada la semana pasada.

"Hubo momentos en que el FBI consideró que Kendall Myers, en particular, dio respuestas incoherentes, no cooperó u ocultó información deliberadamente", dijeron los fiscales.

Pero aseguraron que no buscarán invalidar el acuerdo de culpabilidad.

Ir a juicio para obtener una sentencia más larga para la esposa no era de "interés nacional" porque mucho podría ser revelado durante el procedimiento en la corte, argumentaron.

Un abogado de la pareja no estuvo disponible para comentar.

Como parte de de un acuerdo de culpabilidad, ambos acordaron entregar US$1,7 millones en activos, incluyendo un yate de 37 pies, dijo el Departamento de Justicia. Kendall Myers es bisnieto de Alexander Graham Bell, inventor del teléfono.

La condena se produce una semana después de que el Gobierno del presidente Barack Obama deportara a 10 rusos que fueron acusados de ser espías de Moscú y que vivían ilegalmente en Estados Unidos.

Esta semana, un científico nuclear iraní que dijo que fue secuestrado por agentes de Estados Unidos y llevado a ese país, retornó a su casa. Funcionarios estadounidenses han dicho que el científico había proporcionado información útil y se encontraba en el país voluntariamente.

Kendall Myers, conocido como agente 202, y su esposa fueron acusados de ser reclutados a finales de 1970 mientras él trabajaba para el Departamento de Estado. Más tarde escaló como analista de inteligencia para Europa y tuvo acceso a documentación clasificada considerada de "alto secreto".

Documentos de la corte dijeron que la pareja usó las llamadas entregas ocultas y el intercambio de carros de supermercados en tiendas para dar información clasificada a agentes cubanos y viajaron a la isla de Gobierno comunista.