París/ Londres. Los sindicatos franceses comenzaron este martes una prueba de fuerza con paros y manifestaciones en todo el país contra la impopular reforma de las pensiones que el presidente Nicolas Sarkozy dice que está decidido a implementar.

Los dirigentes sindicales esperan sacar a unos 2 millones de personas a la calle en manifestaciones en todo el país durante el día, parar hospitales y colegios, y provocar cortes en el tráfico aéreo y ferroviario.

François Chereque, líder del sindicato CFDT, declaró a la radio RTL que el Gobierno estaría desacertado si ignora lo que se espera sea "la mayor asistencia (a las manifestaciones) en una década".

Según los sondeos, dos tercios de los votantes creen que el plan de Sarkozy de retrasar la edad de jubilación de los 60 a los 62 años y alargar el periodo de trabajo para recibir una pensión es injusto y apoyan la huelga, pero dos tercios también piensan que la jornada de paros no tendrá consecuencias.

"Nunca en la historia de encuestas el pueblo francés ha estado tan convencido de que hay una injusticia social", dijo el analista político Roland Cayrol, de la universidad de Ciencias Políticas de París.

Las huelgas cortaron los servicios de tren en 50% pero no tuvo impacto en los servicios internacionales. Los servicios de metro también sufrieron por los paros, aunque menos que lo que se temía previamente, de acuerdo a la compañía de transporte urbano de París RATP.

Docenas de manifestaciones callejeras estaban programadas en las principales ciudades por la mañana, y por la tarde habría una marcha en París.

En España hay una huelga general convocada para el 29 de septiembre, mientras que ya se han celebrado otras en Grecia, Italia y Rumania en contra de los dolorosos recortes salariales a los funcionarios y en el gasto público.

Caos de transporte en Londres. Mientras, en Londres, millones de viajeros tuvieron dificultades este martes para llegar a trabajar por la huelga de 24 horas decretada por los empleados del metro que afectó a buena parte de la red y dañará a la convaleciente economía de la ciudad.

Los ciudadanos recurrieron a bicicletas, autobuses, caminaron e incluso usaron los servicios fluviales extra en el río Támesis para moverse por la capital, en un intento por no verse afectados por los paros, convocados en protesta por los 800 despidos decretados como medida de austeridad.

La Cámara de Comercio londinense estima que cada día que el metro cierra cuesta a la economía de la ciudad 48 millones de libras (unos US$ 73 millones).

El sindicato de Transporte Marítimo y Ferroviario dijo que todas las líneas estaban suspendidas o contaban con servicios mínimos tras un apoyo "sólido" a las protestas por los recortes de personal.

El sindicato dijo que los despidos eran sólo "la punta del iceberg", mientras el Gobierno de coalición de centroderecha prepara un recorte de 25% en gastos para luchar contra un déficit presupuestario récord.

Los gobiernos de toda Europa afrontan el malestar de los trabajadores frente a medidas impopulares para recortar el gasto estatal, que se disparó durante la crisis financiera de 2008-09.

Los responsables de Transporte dijeron que se habían programado servicios adicionales de autobuses junto con servicios fluviales extra, taxis y circuitos en bicicleta guiados.

También hay voluntarios en las paradas de autobús, metro y tren para ayudar a los pasajeros y distribuir mapas para quienes quieran caminar.

(Con información de Reuters)