Mérida. Periodistas latinoamericanos demandaron de los gobiernos medidas concretas para proteger la libertad de expresión y el esclarecimiento de los crímenes contra comunicadores.

La exigencia pesa sobre los gobiernos de México, donde este año se han registrado once asesinatos y Honduras, que suma nueve, convirtiéndolos en los más peligrosos del mundo para el ejercicio periodístico.

El periodista Alex Flores, de diario El Heraldo, participó en el panel "Periodistas bajo ataque: combate a una amenaza", en el marco de la 66 asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa.

Junto con Flores, participaron Raúl Villanueva, de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México; Patricia Mercado Sánchez, de Imagen Zacatecas; Diana Carolina Durán, de El Espectador, de Bogotá; bajo la moderación de Gonzalo Marroquín de Prensa Libre de Guatemala.

Flores dijo que la crisis política ha dejado una polarización y una radicalización del pensamiento, ha subido el nivel de intolerancia, tan necesaria y obligada en una democracia.

Indicó que no sólo la crisis política, sino que el crimen organizado, la violencia de las pandillas juveniles y las redes del narcotráfico también se suman "a negros nubarrones que ponen en precario el libre ejercicio del periodismo".

La crisis política en Honduras, que estalló en junio de 2009 con el derrocamiento del poder del ex presidente Manuel Zelaya, provocó diversos atentados contra la libertad de expresión, tanto para los comunicadores que defendían las ideas políticas de continuismo de Zelaya, así como la prensa que criticó este proyecto. Subrayó que en un ambiente como este es común enfrentar amenazas, intimidaciones, insultos y agravios, por lo que el miedo empieza a apoderarse de los periodistas.

Impunidad. Planteó que entre los retos y desafíos está el de calcular los miedos y vencer el pánico de que la criminalidad organizada es capaz de intimidar a la prensa.

"Se debe exigir cada vez con periodismo de calidad, políticas públicas y acciones de transparencia, rendición de cuentas y gobernabilidad", solicitó.

Urgió la necesidad de ponerle fin a la impunidad porque solo es un buen negocio para los corruptos y el crimen.

Exigió a la clase política un replanteamiento de su conducta para evitar un mayor desprestigio y una decadencia del estado de derecho, de la democracia y de las libertades.

Flores también demandó que la comunidad internacional, las organizaciones de derechos humanos y las entidades que proclaman la libertad de expresión no dejen solos a los comunicadores y a los países, como es el caso de Honduras, donde realizar un ejercicio periodístico se ha vuelto un oficio de alto riesgo.

Dijo que sobre los crímenes de periodistas existe una nebulosa, pues las autoridades no han esclarecido los asesinatos de nueve comunicadores.

Autocensura. La periodista Patricia Sánchez expuso que el silencio se empieza a sentir en la prensa mexicana, donde la autocensura es una norma.

Pidió más capacitación y formación de los comunicadores y la necesidad de asumir ciertas reglas en las coberturas.

Diana Carolina Durán dijo que son los periodistas regionales de Colombia los que enfrentan mayores riesgos, pero los de la ciudad son los que tienen que investigar a la clase política y al poder, que también conlleva riesgos. Dijo que en Colombia los llamados de la comunidad internacional tienen mucho impacto, sobre todo los de la OEA y ONU, por lo que es una estrategia que se debe seguir cuando se trata de defender la libertad de expresión.

Por su parte, el comisionado de derechos humanos lamentó el discurso oficial que vincula con el crimen o la delincuencia a los periodistas solo por divulgar o evidenciar la acción de la violencia.

Dijo que en la comisión de derechos humanos se han dado a la tarea de estructurar un observatorio nacional, para identificar circunstancias y además, se pueda dar seguimiento a fin de evitar repeticiones y en la medida de lo posible resarcir los daños. Indicó que las investigaciones realizadas evidencian no solo ataques directos sino indirectos contra los medios y sus periodistas, como el recorte publicitario estatal a aquellos que tiene línea editorial diferente.

Es importante que las voces de los periodistas sean escuchadas y promulgadas, porque constituyen un canal de expresión de la sociedad.

Durante la asamblea de la SIP, se ha denunciado el clima de intolerancia y la práctica de estrategias de gobiernos para silenciar los medios de comunicación y a sus periodistas, en especial ha sido crítica la situación que se vive en Argentina, Bolivia, Venezuela, Ecuador y República Dominicana.

Igual la preocupación por la escalada de violencia contra periodistas y medios de comunicación por parte del crimen organizado y el narcotráfico, en especial en México que registra once comunicadores asesinados este año. A la asamblea de la SIP finaliza hoy con la aprobación de los informes presentados durante el evento.