Greymouth, Nueva Zelanda. Rescatistas de Nueva Zelanda aún no contactaban este sábado a 29 mineros atrapados en un yacimiento de carbón, mientras que el temor a gases letales evitaba cualquier posibilidad de un rescate 30 horas después de que se produjera una explosión en el lugar.

Los rescatistas estaban realizando pruebas de calidad de aire en los ductos de ventilación, extendiendo la ansiosa espera de los familiares y amigos de los trabajadores de entre 17 y 62 años.

No estaba claro si las autoridades iniciarían un intento de rescate el domingo y se esperaba que la policía informara a los familiares sobre los pasos a seguir.

El alcalde del distrito de Grey, quien comunicó previamente a los familiares de los mineros sobre los riesgos de gases venenosos, sostuvo que estaba empezando a ver cierto nivel de frustración.

"Hay un poco de enojo, un poco de desesperación", dijo a Reuters Tony Kokshoorn. "Se están generando tensiones en todas partes, la gente no está hablando sobre lo peor, pero puedo verlo en sus caras", agregó.

Lo más probable es que la explosión haya sido causada por gas metano, dijo en una conferencia el presidente ejecutivo de Pike River Coal, Peter Whittall, en la localidad de Greymouth, cercana al yacimiento en la costa oeste de la isla sur.

"Las pruebas de calidad del aire a partir de las muestras tomadas esta mañana no han sido concluyentes", afirmó Whittall a periodistas, y aseguró que éstas continuarían.

Mejores condiciones. El jefe de la policía distrital, el superintendente Gary Knowles, dijo que había una "delgada línea" sobre cuándo decidir enviar a los rescatistas a la mina.

"No voy a enviar a gente bajo tierra y arriesgar más vidas", declaró.

El pequeño tamaño de área de búsqueda en la mina de dos años y el tiempo para planificar un posible rescate mientras se prueba la calidad del aire llevaría a que el proceso sea corto, dijo Knowles.

"Una vez que haya una oportunidad, sólo necesitamos poco tiempo para bajar ahí, ver lo que hay, y tomar una decisión sobre lo que haremos", añadió.

Parientes y amigos lloraban y se abrazaban unos a otros luego de reunirse con funcionarios para ser informados sobre las labores en la mina, pero se rehusaron a hablar con los medios.

Entre los mineros atrapados hay varios británicos y australianos.

El accidente se produce luego de la odisea que vivieron 33 mineros chilenos atrapados por dos meses en una cámara subterránea a 700 metros de profundidad antes de su rescate el mes pasado, cuando fueron extraídos mediante una cápsula que descendió por un agujero perforado a través de la roca.