Lima. El primer ministro de Perú, Javier Velásquez, pidió este jueves a los cientos de peruanos que se oponen a la exportación de gas que dejen de sabotear instalaciones de un ducto de firmas extranjeras, en una nueva protesta que empañaría la recta final del gobierno de Alan García.

Los pobladores de la región cusqueña de La Convención, unos 460 kilómetros al sur de Lima, quemaron un campamento, cortaron la fibra óptica que ayuda a controlar el flujo de gas y hasta tomaron por un tiempo como rehenes a dos trabajadores de seguridad, señaló el consorcio que opera el gasoducto.

El gas seguía fluyendo este jueves, pero si continúan las protestas el suministro eléctrico de una tercera parte del país estaba en riesgo debido a que el combustible transportado por esa tubería abastece a las generadoras del sur peruano, dijo el funcionario.

"Eso es muy grave", señaló Velásquez a la radioemisora RPP.

"Vamos a la mesa de negociación pero antes tienen que levantar su medida de fuerza, nosotros rechazamos los actos de violencia", afirmó el primer ministro, agregando que Perú debe honrar el contrato de exportación.

Los manifestantes de Cusco temen que el incipiente negocio de exportación de gas produzca un desabastecimiento del combustible en el mercado local.

Pero el Gobierno afirma que las protestas tienen un trasfondo político de cara a las elecciones regionales de octubre, la antesala del comicio presidencial de 2011. También ha asegurado que el gas de los pozos adyacentes a las protestas no está siendo exportado.

El presidente García, un ferviente promotor de la inversión extranjera, afirma que en el país hay suficiente gas tanto para el mercado interno como el externo.

Si bien la economía local ha crecido arrolladoramente durante su segundo mandato, ese período ha sido ensombrecido por violentos brotes de violencia en torno a la extracción de la riqueza energética y minera de la nación.

Perú es un importante productor mundial de metales y atraviesa por un auge en su sector de hidrocarburos que ha atraído a compañías foráneas.

El país andino inauguró en junio la primera planta de licuefacción de gas natural de Sudamérica, desde la cual la española Repsol-YPF exportará el combustible hacia Norteamérica y Europa.

En esa instalación de gas natural licuado también participan la estadounidense Hunt Oil, la argentina Pluspetrol, la surcoreana SK Energy y la japonesa Marubeni.

El gobierno peruano también afronta otro foco de protestas que ya dejó un muerto en la zona de Ucayali, en el este del país, donde cientos de cocaleros reclaman un cese de la erradicación de sus cultivos.

Perú es el mayor productor de hoja de coca, utilizada para la elaboración de la cocaína, según un reciente informe de Naciones Unidas.