Sendai.  Japón enfrentaba el domingo una nueva amenaza de radiación en una planta nuclear dañada por un terremoto, luego de que el sistema de refrigeración falló en un segundo reactor en lo que podría ser el peor desastre nuclear del mundo en 25 años.

El día anterior, miles fueron evacuados luego de una explosión y fuga desde la instalación del reactor número 1 en Fukushima, 240 kilómetros al norte de Tokio.

Fuertes réplicas siguieron remeciendo a la principal isla de Japón, mientras continúa una desesperada búsqueda por sobrevivientes del poderoso terremoto y tsunami del viernes y se espera que la cifra de muertos aumente. Reportes de prensa dicen que es posible que supere las 1.800.

El operador de la planta nuclear, Tokyo Electric Power (TEPCO), dijo que los niveles de radiación en torno a la planta Fukushima Daiichi habían subido sobre los límites de seguridad, pero eso no significa una "amenaza inmediata" a la salud humana.

La firma dijo anteriormente que se preparaba para ventilar vapor para reducir la presión en su reactor número 3 en la planta y el gobierno había advertido de un aumento de la radiación durante el procedimiento.

Miles de personas pasaron otra noche helada junto a calefactores en refugios de emergencia en la costa noreste del país, escenario de devastación tras el terremoto de magnitud 8,9 y que generó un tsunami con olas de 10 metros de altura que destruyó pueblos y ciudades.

"Es difícil incluso imaginar su escala", dijo un residente. "Vine a Miyagi durante el último terremoto para ayudar, pero una vez que hay agua involucrada, se vuelve una historia muy diferente. Es difícil pensar en ello", agregó.

La agencia de prensa Kyodo, que dijo que el número de muertos o desaparecidos se esperaba que supere las 1.800 personas, también informó que no había habido contacto con alrededor de 10.000 personas en una pequeña ciudad, más de la mitad de su población.

El gobierno ha insistido en que los niveles de radiación eran bajos, diciendo que la explosión no había afectado al contenedor del núcleo del reactor. La Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA, por su sigla en inglés) dijo que había sido informada por Japón de que "se ha observado que (los niveles) disminuyen en las últimas horas".

La agencia de seguridad nuclear de Japón dijo que la cantidad de personas expuestas a la radiación podría llegar a 160. Trabajadores con ropas protectoras estaban revisando a quienes llegaban a los centros de evacuación para detectar exposición a la radiactividad.

"Ellos están trabajando para reducir la presión y enviar agua al reactor número 3", dijo el jefe de la Secretaría de Gabinete, Yukio Edano, en una conferencia de prensa.

"Esto resultará en algo de fuga de radiación, aunque a un nivel que no afectará la salud de las personas. Ayudará a estabilizar la situación", agregó. El también dijo que la radiación del reactor número 1 era "lo suficientemente baja para no afectar la salud de las personas".

Funcionarios ordenaron la evacuación de una zona de un radio de 20 kilómetros en torno a la planta y de 10 kilómetros en torno a otra instalación nuclear cercana.

Cerca de 140.000 personas han sido evacuadas de la zona, dijo la IAEA, mientras las autoridades se preparaban para distribuir yodo a las personas en los alrededores para protegerlas de la exposición radiactiva.

"Hay una fuga de radiación, y como la posibilidad (de ser expuesto) es alta, es bastante horripilante", dijo Masanori Ono, de 17 años, mientras hacía fila para ser revisado en búsqueda de radiación en un centro de evacuación en la prefectura de Fukushima.

TEPCO ha estado bombeando agua marina en el reactor número 1 para enfriarlo.

"El uso de agua marina significa que se quedaron sin alternativas. Si ellos tuviesen otro tipo de agua, la habrían usado. Posiblemente significa que se acabó la energía de sus bombas. Ellos deben estar bombeando agua marina hacia dentro", dijo David Lochbaum, director del Proyecto de Seguridad Nuclear del grupo Union of Concerned Scientists.

El gobierno, que lleva en el poder menos de dos años y que ya tenía problemas para llevar adelante su política en un Parlamento profundamente dividido, fue criticado por su manejo de la crisis.

"El manejo de crisis es incoherente", declaró un titular del diario Asahi, afirmado que la revelación de información y las instrucciones para ampliar la zona en torno a la planta se entregaron con demasiada lentitud.

"Cada vez que repetían 'mantengan la calma' sin dar datos concretos, la ansiedad aumentaba", citó el diario a un legislador de alto rango no identificado.

En Europa, ecologistas aprovecharon el accidente para presionar por el fin de la energía nuclear. Hasta 60.000 manifestantes formaron una cadena humana de 45 kilómetros en Alemania para criticar la política del Gobierno de extender la vida de las plantas nucleares.

Antes de que las noticias del problema en el reactor número 3, la agencia de seguridad nuclear dijo que el accidente de la planta era mucho menos serio que el de Three Mile Island en 1979 y el desastre nuclear de Chernóbil de 1986.

Un funcionario de la agencia dijo que ha calificado el incidente de la planta nuclear de Tokyo Electric Power Co en un 4 en la Escala de Evento Nuclear y Radiológico Internacional (INES, por su sigla en inglés).

Three Mile Island fue calificada con 5, mientras que Chernóbil con 7 en la escala de 1 al 7, agregó el funcionario.

A lo largo de la costa noreste, los equipos de rescate registraban entre los escombros en búsqueda de sobrevivientes en las zonas más afectadas, como la ciudad de Sendai, a 300 kilómetros al noreste de Tokio.

Imágenes aéreas mostraban edificios, trenes e incluso una aeronave ligera tiradas como juguetes de niños después de que una devastadora muralla de agua marina inundó las áreas en torno a Sendai.

En Iwanuma, cerca de Sendai, enfermeras y médicos fueron rescatados el sábado, luego de escribir S.O.S. en el techo de un hospital parcialmente inundado, una de muchas escenas de desesperación. En ciudades y pueblos, familiares preocupados buscaban información sobre sobrevivientes en los centros de evacuación.

Los residentes, aturdidos, acumulaban agua y se apiñaban en albergues provisionales a temperaturas casi bajo cero.

"Todas las tiendas están cerradas, ésta es una de las pocas que todavía están abiertas. Vine a comprar y abastecerme de pañales, agua potable y comida", dijo Kunio Iwatsuki, de 68 años, en la ciudad de Mito, donde los residentes hacían fila afuera de un supermercado dañado para conseguir suministros.

La agencia de noticias japonesa Kyodo dijo que unas 300.000 personas fueron evacuadas en todo el país, muchos de ellas buscando refugio envueltas en frazadas, algunas abrazándose y sollozando.

Agregó que 5,5 millones de personas quedaron sin electricidad, mientras que 3.400 edificios fueron destruidos o dañados. Cuatro trenes estaban desaparecidos tras el tsunami.