Río de Janeiro. La policía de Río de Janeiro entró a las favelas y solicitó refuerzos este martes cuando trataba de sofocar un tercer día de violencia orquestado por narcotraficantes que han atacado estaciones policiales y quemado automóviles en la ciudad brasileña.

La ola de violencia genera más cuestionamientos sobre la capacidad de la ciudad costera de organizar en un ambiente seguro el Mundial de fútbol 2014 y los Juegos Olímpicos del 2016.

La policía arrestó a cuatro personas sospechosas de tratar de incendiar automóviles en el barrio de Copacabana, cercano a la playa donde tendrá lugar el evento olímpico de voleibol de playa y donde actualmente se desarrolla una conferencia internacional de fútbol.

Dos personas fallecieron el martes cuando presuntos narcotraficantes dispararon contra el automóvil en el que viajaban en una autopista, aunque la policía dijo que el incidente aparentemente no tiene relación con los otros ilícitos.

La ola de violencia comenzó el domingo con ataques a estaciones de policía y vehículos. Presuntos narcotraficantes le ordenaron a conductores que transitaban en autopistas que salieran de sus autos y luego procedieron a incendiarlos.

La policía informó que realizaba operaciones en 15 favelas y que había sacado a 1.200 agentes de sus funciones de oficina para reforzar el patrullaje en las calles.

"Estos ataques incendiarios están siendo orquestados por una banda criminal", dijo la policía en un comunicado.

La violencia de bandas se ha desatado varias veces desde que Río de Janeiro ganó, en octubre del 2009, la postulación para organizar los Juegos.

Semanas después de que Río fue elegida sede de los Olímpicos, miembros de una banda abatieron a tiros a un helicóptero de la policía, lo que dio inicio a una serie de incursiones de la fuerza pública en favelas con un saldo de 30 muertos.

Combate a la violencia. En agosto de este año, habitantes de una favela premunidos de armas automáticas invadieron un hotel cinco estrellas en uno de los barrios más ricos de Río de Janeiro y mantuvieron a 35 personas como rehenes por dos horas.

Autoridades de Río de Janeiro han estado recuperando el control de las favelas, dominadas por largo tiempo por bandas de narcotraficantes fuertemente armadas, pero cientos de comunidades pobres en la ciudad de seis millones de habitantes siguen siendo lugares a los que no entra la policía ni agentes estatales.

El gobernador de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, fue citado por el periódico O Globo diciendo que la violencia era una señal de la desesperación de las bandas de narcotraficantes luego de ser empujadas fuera de su territorio por ocupaciones policiales.

Policías especialmente entrenados han ocupado más de una docena de favelas y han expulsado a narcotraficantes durante los últimos dos años, en un esfuerzo concertado por restaurar el imperio de la ley y mejorar la seguridad.