Rio de Janeiro. La policía brasileña retomó esta mañana el control de la Penitenciaria Estatal de Alcaçuz, en Nisia Floresta, en el estado de Río Grande do Norte, donde un motín entre los presos dejó al menos 10 muertos, informaron hoy las autoridades.

Agentes de la Tropa de Choque de la Policía Militarizada entraron a primera hora de este domingo a la prisión, escenario en la tarde del sábado de una reyerta entre facciones rivales que dejó varios muertos, según informó la Secretaría de Seguridad regional.

La Penitenciaria Estatal de Alcaçuz es la mayor prisión de Río Grande do Norte, y se encuentra a unos 30 kilómetros de Natal, la capital regional. Según las autoridades locales, la cárcel tiene una capacidad para 620 presos, aunque actualmente hay en ella unos 1.150 detenidos.

En un comunicado, la Secretaría de Estado de Seguridad Pública y Defensa Social (Sesed) afirmó que las muertes son "resultado de una disputa entre facciones rivales", y que se "están recogiendo las informaciones sobre el la participación de esas facciones criminales" en el motín.

En vídeos que circulan por las redes sociales, se pueden ver varios cadáveres en el patio de la prisión, la mayoría de ellos decapitados.

La rebelión del sábado se suma a las ocurridas desde inicios de año en varias partes de Brasil, y que se saldaron con más de 100 presos muertos, principalmente en los estados de Amazonas y Roraima (norte del país).

Las autoridades atribuyen la ola de violencia en las prisiones a una disputa entre facciones rivales por el control del tráfico de drogas.