Manila. La policía filipina mató este lunes a tiros a un agente de policía despedido que mantuvo como rehenes a 15 turistas de Hong Kong que iban en un autobús que recorría Manila, e imágenes de televisión mostraron que algunos de los secuestrados bajaron con vida del vehículo.

El hombre de 55 años, el ex capitán de policía identificado como Rolando Mendoza, estaba armado con un rifle automático de asalto M-16. Mendoza detuvo el autobús, que llevaba inicialmente 25 personas a bordo, en un amplio camino dentro del parque más grande de Manila. Llegó a liberar a nueve de ellos.

"El secuestrador murió. Él eligió iniciar el tiroteo con nuestros hombres", dijo el coronel de la policía Nelson Yabut a la prensa.

"En nuestro primer asalto, el capitán Mendoza estaba tendido en el medio del pasillo y le disparó a uno de nuestros agentes. En nuestro segundo asalto lo matamos", agregó.

La policía fue vista sacando un cuerpo de la parte frontal del autobús antes de ingresar al vehículo. La Cruz Roja dijo que al menos cinco rehenes dejaron el autobús con vida, pero imágenes de televisión también mostraron más cuerpos siendo retirados del lugar.

No había detalles inmediatos de las víctimas.

El fin a las 11 horas de drama llegó más de una hora después de que comandos avanzaran para rodear el autobús tras una serie de disparos escuchados por un periodista de Reuters en el lugar. El conductor fue visto corriendo desde el vehículo después del tiroteo.

Amenazas. Mendoza había amenazado con matar a los rehenes en una entrevista telefónica en vivo con una estación radial local.

"Puedo ver que hay muchos equipos SWAT llegando, están en todo alrededor", dijo Mendoza, hablando en Tagalog. "Sé que van a matarme, les digo que se vayan porque en cualquier momento haré lo mismo aquí", amenazó.

Anteriormente, mediante una nota escrita a mano y pegada en la puerta del autobús, Mendoza dijo que "algo grande" ocurriría después de las 15.00 hora local (0700 GMT), pero el plazo pasó sin incidentes.

Durante gran parte del día, el secuestrador parecía estar negociando calmadamente con la policía y progresivamente liberó a nueve rehenes, seis turistas de Hong Kong y tres filipinos, en su mayoría mujeres y niños.

Mendoza pidió anteriormente alimentos para quienes permanecían en el autobús, los que le fueron entregados, y combustible para mantener el aire acondicionado funcionando en medio del calor.

El hermano de Mendoza, Gregorio, dijo a una estación local de televisión que Rolando estaba molesto por su despido de la policía. Medios locales dijeron que fue expulsado por motivos que incluyen la extorsión y que debido a su expulsión perdió los beneficios de su retiro.

"El problema es que fue injustamente retirado del servicio. No hubo un debido proceso, no hubo audiencias, no hubo quejas", dijo Gregorio, quien posteriormente fue tomado en custodia por la policía.

En una nota pegada a la puerta del vehículo, Mendoza pidió la entrega de la decisión final sobre su caso.

El camino fue cerrado para aislar al autobús dentro del parque. Varias ambulancias y carro de bomberos permanecían a la espera del desarrollo de los acontecimientos.

El Secretario de Seguridad de Hong Kong, Ambrose Lee, dijo a periodistas que las autoridades estaban muy preocupadas por el incidente. Dos funcionarios fueron enviados a Manila y se estableció una línea telefónica en Hong Kong para los familiares de los rehenes.