Monterrey. Autoridades localizaron los restos de 51 personas presuntamente asesinadas por sicarios del narcotráfico en un municipio aledaño a la ciudad mexicana de Monterrey, en el norte del país, tras varios días de buscar con excavadoras en un amplio terreno de una hacienda abandonada.

Entre los restos rescatados se encuentran los de al menos tres mujeres. Varios cuerpos muestran señales de tortura y otros estaban calcinados, según la fiscalía del estado de Nuevo León, del que Monterrey, una de las ciudades más importantes del país, es la capital.

Las víctimas tenían entre 20 y 50 años de edad y en algunos casos no más de 15 días de haber fallecido.

En México han muerto casi 25.000 personas desde que Felipe Calderón llegó a la presidencia, hace más de tres años y medio

"Lo que tenemos que hacer inmediatamente es tratar de identificar los cuerpos (...) se tienen algunas hipótesis que señalan bueno, que pudieran ser gente relacionada al crimen organizado, producto del enfrentamiento, la guerra que se tienen entre estos cárteles", dijo el sábado a periodistas el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina.

"Esto representa el grado de violencia con lo que estos grupos criminales se enfrentan", subrayó.

El hallazgo en el terreno de unas tres hectáreas se dio después de que vecinos denunciaron movimientos extraños en la zona.

A inicios de junio, autoridades mexicanas rescataron 55 cadáveres, muchos de ellos en estado de descomposición, de un respiradero de una antigua mina en el sureño estado de Guerrero, que aparentemente era usado por sicarios de cárteles de la droga para deshacerse de sus víctimas.

En México han muerto casi 25.000 personas desde que Felipe Calderón llegó a la presidencia hace más de tres años y medio y emprendió una guerra frontal contra los cárteles de la droga.

Las bandas se enfrentan contra las fuerzas de seguridad y entre sí por las lucrativas rutas hacia Estados Unidos, el principal mercado del mundo.

Eso ha provocado niveles de violencia nunca antes vistos en el país y cobrado la vida, además de sicarios y narcotraficantes, de civiles inocentes, incluso niños, que han muerto en fuegos cruzados.