Quito. A un mes del intento de golpe de Estado en Ecuador, el presidente Rafael Correa afirmó que no habrá impunidad y que se sancionará a los responsables del alzamiento policial ocurrido el pasado 30 de septiembre.

Correa nuevamente recriminó a los "malos elementos" de la policía que lideraron la revuelta y, aunque sin dar nombres, criticó a la "prensa corrupta" que, según señaló, ha intentado minimizar los hechos.

"Aquí no puede haber perdón ni olvido, eso se llama impunidad", dijo el mandatario en su informe semanal de labores, y agregó que se aplicará la ley contra los que "traicionaron a la patria" el 30 de septiembre pasado, una "fecha negra para el país".

Hasta el momento, la investigación judicial ha detenido a una docena de policías y a un civil, acusados de participar en la organización del levantamiento de los uniformados.

El presidente Rafael Correa estuvo atrapado por más de nueve horas el pasado 30 de septiembre, en un hospital cercano al regimiento hasta donde había llegado para explicar los alcances de la ley contra la que protestaban los policías.