Washington. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó este miércoles una histórica ley que permite por primera vez a los gays y lesbianas servir abiertamente en el ejército, pero podrían pasar meses hasta que la medida, criticada por altos oficiales, entre en vigencia.

El Pentágono está diseñando nuevas reglas luego del rechazo de la política anterior en el Congreso este mes, que fue celebrado por los opositores a una vieja medida que forzaba a los soldados homosexuales a ocultar su sexualidad.

Desde que el Pentágono introdujo la política en 1993, poniendo fin a una prohibición total, al menos 13.000 personas fueron expulsadas de las fuerzas armadas por violar las reglas.

"Ya no le pedirán a decenas de miles de uniformados estadounidenses que vivan una mentira, o que se cuiden a la hora de servir", dijo Obama antes de firmar el rechazo y cumplir con una de sus promesas de campaña.

Pese a las divisiones en la cúpula del ejército, el secretario de Defensa, Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, apoyaron la eliminación de la política, apuntando a un reciente estudio del Pentágono que concluyó que los riesgos eran bajos.

El Pentágono ahora debe crear un plan para educar a los soldados sobre la nueva medida y tomar decisiones en relación a los procedimientos disciplinarios, los beneficios o el estatus de aquellos que fueron expulsados por violar la norma en el pasado, dijo el portavoz coronel David Lapan.

El plan podría retomar un reciente reporte del grupo de trabajo del Pentágono, que recomendó no crear baños y duchas separados para los soldados homosexuales e indicó que se podrían incorporar algunos beneficios, como asesoramiento legal gratis para las parejas del mismo sexo.

Sesenta días después de que Gates, Obama y Mullen firmen el plan, la política que impide revelar la identidad sexual será oficialmente eliminada.

Mientras que los oficiales del Pentágono se niegan a decir cuánto tiempo llevará establecer las nuevas reglas, los críticos creen que el departamento demorará el proceso, en complicidad con el escepticismo interno.

"El secretario de Defensa y los jefes del ejército hasta ahora han actuado como si el rechazo fuera un problema complicado. Probablemente van a pedir hasta un año para enseñar a las tropas a interactuar con los homosexuales", dijo Aaron Belkin, director del Palm Center, un grupo de estudios en la University of California, en Santa Barbara.

"Esta es una obstrucción política de los jefes del servicio. En resumen, el ejército podría rechazar la prohibición mañana si quisiera, pero eso no va a ocurrir", agregó.