Tokio. Para satisfacer la creciente demanda de detectores de radiación tras el terremoto y tsunami de marzo en Japón, que desencadenó el peor accidente nuclear en 25 años, un investigador japonés ha aparecido con aparatos hechos de botellas de plástico recicladas, muy baratos.

Los detectores diseñados por Hidehito Nakamura, un profesor en la Universidad de Kioto, en el oeste de Japón, en cooperación con Teijin, reducen un 90%  el precio de los aparatos en vigor, muchos de los cuales son de empresas extranjeras.

"Tenemos el objetivo de tener un producto final para finales de septiembre, dada la demanda cada vez mayor tras el seísmo de marzo", dijo Toru Ishii, un ejecutivo de ventas en la empresa Teijin.

Nakamura diseñó "Scintirex", una resina de plástico que emite un brillo fluorescente cuando se expone a radiación. La resina actúa como un sensor dentro de los detectores de radiación, permitiendo mediciones de radiactividad.

Se espera que el nuevo material reduzca drásticamente los costes para la alta demanda de detectores de radiación personales pero que también podría ser utilizado con fines comerciales y oficiales.

La empresa Teijin estima que los sensores para los dispositivos de detección estarán disponibles para las organizaciones gubernamentales y empresas con alta prioridad el próximo mes a un precio aproximado de 10.000 yenes (unos 92 euros), una décima parte del precio de los aparatos que se venden en la actualidad. .

"Scintirex", hecho principalmente de las botellas de resina PET (siglas de polietileno tereftalato), combinan la fuerza, flexibilidad y bajo coste de las resinas PET con la sensibilidad a la radiación de un plástico centellante ("Plastic Scintillators"), actualmente el principal material sensor de radiactividad exportado a Japón por la firma francesa Saint-Gobain.

Hasta ahora, el compañía francesa ha dominado el mercado sensor de radiación en Japón. Sin embargo, Ishii dijo que se esperaba que el invento de Nakamura entrara en la competencia.

Aunque el descubrimiento de Nakamura salió en la publicación Europhysics Letter a finales de junio, su desarrollo se ha acelerado debido a la fuerte demanda.

Un gran seísmo y posterior tsunami el 11 de marzo paralizó la central nuclear costera de Fukushima Daiichi en el noreste de Japón, provocando la fusión de sus varillas de combustible y la mayor crisis nuclear mundial desde la catástrofe de Chernóbil en Ucrania en 1986.

La planta aún filtra radiactividad, lo que ha provocado un miedo general a la radiactividad y una fuerte demanda de detectores a medida que los preocupados japoneses han decidido medir los niveles de radiactividad por sí mismos.

Una vez en el mercado, el dispositivo lo utilizarán las organizaciones gubernamentales y compañías para probarlo durante septiembre y octubre, y después se irá gradualmente poniendo a disposición del público en general, dijo Ishii.