Copiapó. Centenares de periodistas, fiestas multitudinarias y todo un país que espera saber de ellos son algunos de los desafíos que enfrentan los mineros rescatados en Chile, algo incluso más estresante que sobrevivir a 700 metros bajo tierra, dijo el psicólogo que asesoró en el rescate.

Decenas de cámaras aguardan en una de las puertas del hospital de Copiapó la salida de buena parte de los 33 mineros rescatados tras un accidente en la mina de San José, en el desierto de Atacama, luego de que el jueves en la noche tres de ellos partieran rumbo a sus casas.

"En la mina estaban en su lugar, en su espacio, nadie los molestaba si querían desconectaban el teléfono, si querían sacaban la cámara, estaban en paz. Hoy por hoy todos se sienten con derecho a ellos", dijo Alberto Iturra, el psicólogo de la Asociación Chilena de Seguridad, quien asesora y atiende a los mineros, en una entrevista con Reuters Televisión.

"Ellos son mineros no son artistas, entonces no hay que esperar una performance", agregó.

Los mineros pasaron los primeros 17 días comiendo pequeñas dosis de pescado en lata y galletas, aislados del mundo y sin ninguna seguridad de que serían rescatados, soportando temperaturas de 40 grados centígrados y altos niveles de humedad.

Muchos de ellos desarrollaron problemas cutáneos, otros respiratorios y también infecciones dentales, pero salieron con vida a través de una cápsula de hierro que los elevó más de 600 metros hasta la superficie, en un proceso que fue visto por millones de personas por la señal de televisión.

Si bien todos presentan buenas condiciones generales de salud, fueron llevados a un hospital, un hecho que también puede alterar el ánimo de los trabajadores.

"Dentro de la cultura minera los hospitales no caben, los hospitales les molestan", apuntó.

Ahora los mineros, que pasaron de ser desconocidos trabajadores a personajes con fama mundial, tendrán que enfrentar las dificultades menos épicas que implica el retorno a la vida cotidiana.

"(Las familias) tienen que esperar que vienen muy cansados, con muy poca tolerancia", señaló Iturra.

El ministro de Salud, Jaime Mañalich, dijo más temprano el viernes que los hombres deberán soportar tiempos difíciles en los próximos días con angustia, pesadillas y temores, debido al impacto emocional que les dejó el accidente.

Iturra pidió a las familias que los reciban en forma tranquila y "acogedora", pero que se eviten las celebraciones inadecuadas. En algunos de los barrios donde viven los mineros en Copiapó se preparan fiestas con comida y música.

"Cuando tú estas cansado no quieres ir a una fiesta, ni mucho menos tener que saludar a mucha gente, necesitas primero reposar, descansar, si no tomamos ese convencimiento, no respetamos eso obviamente vamos a empezar a ver problemas en muchas parejas", concluyó.