Quito. Un debilitado tsunami generado por un devastador terremoto en Japón provocó este viernes pequeñas inundaciones en las islas Galápagos, en la costa de Ecuador, pero sin grandes daños, reportaron autoridades.

"Regresó el agua, inundó la población y sigue entrando (...) está todo preparado en Galápagos. No hay riesgo de vidas humanas", dijo Correa, consignó un medio local.

El presidente Rafael Correa declaró desde temprano, pocas horas después del sismo de magnitud 8,9 que devastó la costa nororiental de Japón, situación de emergencia para agilizar la evacuación en la costa, incluidas las islas, y suspendió todas las actividades en las áreas susceptibles de afectación.

"La tercera sucesión de ondas en Galápagos presentaron inundaciones (...) Es lo que básicamente se había estimado", dijo el director del Instituto Oceanográfico de la Armada del Ecuador, Jorge Cárdenas, a un medio local.

En las islas Santa Cruz e Isabela, las más grandes del archipiélago, el mar ingresó a la costa provocando daños pequeños en determinada infraestructura, confirmó el presidente Correa, quien relató en vivo la llegada del tsunami a las costas de las islas.

La totalidad de la población ya había sido evacuada de las principales islas del archipiélago.

Ecuador declaró fuerza mayor en sus exportaciones de crudo como una medida preventiva ante la llegada del fenómeno, uno de los más fuertes terremotos de los cuales se tenga registro en el mundo.

Las autoridades esperaban que el debilitado tsunami pasara por las costas continentales para decidir si mantienen la declaratoria de emergencia en la nación andina.

Correa dijo que en territorio continental el comportamiento sería similar al presentado en las Galápagos.

Una alerta de tsunami fue extendida a toda la cuenca del Pacífico -excepto al territorio continental de Estados Unidos y Canadá- e incluyó a países centroamericanos y sudamericanos como Ecuador.

"El país se encuentran en estado de emergencia y los habitantes del perfil costero tienen que evacuar y subir a zonas altas", dijo temprano en cadena de televisión el presidente ecuatoriano tras una reunión con varios ministros.

El estado de emergencia por hasta 60 días permite al Gobierno mover rápidamente militares y policías a las zonas costeras.

Las actividades pesqueras fueron suspendidas y el tráfico marítimo fue reorientado para no llegar a los puertos. Los buques petroleros que tenían previsto llegar al socio más pequeño de la OPEP fueron desviados a aguas profundas.

Unos 12.800 policías fueron movilizados para ayudar en la evacuación.

* Con información de Reuters.