Bengasi, Libia. El jefe del ejército rebelde de Libia criticó a la OTAN por su lenta cadena de comando al ordenar ataques aéreos para proteger a los civiles, afirmando que la alianza está "dejando que la gente de Misrata muera día a día".

La sitiada ciudad de Misrata, el único gran centro urbano del oeste de Libia donde el alzamiento contra Gaddafi no ha sido aplastado y que enfrenta a tanques del Ejército y francotiradores, es ahora la prioridad de los ataques aéreos de la OTAN, dijeron anteriormente funcionarios de la alianza.

"La OTAN nos bendice de vez en cuando con un bombardeo aquí y allá, y está dejando que la gente de Misrata muera día a día", dijo Abdel Fattah Younes, jefe de las fuerzas rebeldes en el bastión oriental de Bengasi.

"La OTAN nos ha decepcionado", agregó.

La OTAN dijo que está cumpliendo con su mandato y que el ritmo de la campaña aérea no ha disminuido desde que se asumió el control de manos de una coalición encabezada por Estados Unidos, Reino Unido y Francia el 31 de marzo.

Ahora lidera los ataques aéreos contra la infraestructura militar de Gaddafi y aplica una zona de exclusión aérea y un embargo de armas.

Younes dijo que la OTAN ha actuado con mucha lentitud, lo que ha permitido que las fuerzas de Gaddafi avancen, y que los rebeldes están considerando enviar el tema al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que autorizó la misión. "La OTAN se ha convertido en nuestro problema", declaró.

Un portavoz rebelde dijo que las fuerzas de Gaddafi bombardearon Misrata nuevamente el martes. "Misrata fue atacada con disparos de tanque, artillería y morteros", dijo el rebelde, llamado Abdelsalam, a Reuters.

"Lamentablemente las operaciones de la OTAN no han sido efectivas en Misrata. Los civiles mueren todos los días", agregó.

Otro rebelde en Misrata, llamado Nasser, dijo que dos personas habían muerto y 26 resultaron heridas el martes en ataques con morteros.

El frente en el este de Libia se estancó, Gaddafi sufrió múltiples deserciones en su círculo cercano y los civiles están atrapados en medio de los enfrentamientos y enfrentando la escasez de alimentos y combustibles.

Esta situación ha motivado una rápida acción diplomática para hallar una solución a la guerra civil en el estado petrolero del norte de Africa.

Las protestas contra el Gobierno que comenzaron el 15 de febrero rápidamente se convirtieron en una guerra civil, después de que las tropas de Gaddafi dispararon contra los manifestantes. El luego aplastó los alzamientos en el oeste de Libia, dejando a Misrata y al este en manos rebeldes.

Consejo de seguridad. El poder aéreo liderado por la OTAN mantiene el equilibrio en Libia, evitando que las fuerzas de Gaddafi derroten a los rebeldes, pero por ahora no han sido capaces de brindarles una victoria clara.

"O la OTAN hace su trabajo adecuadamente o yo le pediré al Consejo Nacional (Rebelde) que plantee el tema ante el Consejo de Seguridad", dijo Younes, un ex ministro del Interior bajo el Gobierno de Gaddafi quien desertó, a periodistas.

"La reacción de la OTA es demasiado lenta. Un funcionario llama a otro y luego el funcionario llama al jefe de la OTAN y desde la jefatura de la OTAN al comandante en terreno. Esto toma ocho horas", dijo Younes.

"Misrata está siendo sometida a una exterminación total", agregó.

Cuando se le preguntó sobre los comentarios de Younes, el portavoz de la OTAN Oana Lungescu dijo: "Los hechos hablan por sí solos. El ritmo de las operaciones desde que la OTAN asumió el mando no ha disminuido. Nosotros hemos realizado 851 misiones en los últimos seis días (...) nosotros estamos cumpliendo nuestro mandato".

Otro funcionario de la OTAN dijo: "Posiblemente los rebeldes no nos vean. Nosotros podríamos estar a 100 ó 150 kilómetros de distancia. Nosotros estamos a cierta distancia desde donde ocurren los combates, así que los rebeldes no están al tanto".

Anteriormente en el día, la OTAN había entregado detalles sobre la campaña.

"La evaluación es que nosotros hemos eliminado un 30 por ciento de la capacidad militar de Gaddafi", dijo el brigadier General Mark van Uhm, un funcionarios de alto rango de la OTAN, en Bruselas.

Gaddafi enfrenta a CPI. Mientras surgía la controversia sobre la campaña militar, la Corte Penal Internacional (CPI) dijo el martes que tiene evidencia de que el Gobierno de Gaddafi planeaba aplastar las protestas matando civiles incluso antes de que estallara un levantamiento en Libia.

"Tenemos evidencia de que luego de los conflictos en Túnez y Egipto en enero, personas del régimen estaban planeando cómo controlar las manifestaciones dentro de Libia", indicó el fiscal Moreno Ocampo a Reuters en La Haya.

Moreno Ocampo explicó que al principio el plan era utilizar gas lacrimógeno y si eso fallaba entonces se dispararía contra los manifestantes.

Los rebeldes se preparaban para recibir un respaldo con el arribo a uno de sus puertos de un tanque que puede llevar un millón de barriles de crudo, valuado en más de US$100 millones, en lo que sería su primer embarque desde que estallaron los choques.

Los esfuerzos diplomáticos para poner fin al conflicto han fracasado. El bando del Gobierno ha ofrecido concesiones, pero insiste en que Gaddafi permanezca en el poder, mientras que los rebeles se muestran inflexibles en su demanda de que deje el cargo que ha mantenido durante 41 años.