Trípoli. Los rebeldes libios luchaban este domingo por llegar a Trípoli y ayudar a combatientes dentro de la ciudad, quienes se levantaron durante la madrugada para declarar el último enfrentamiento con las fuerzas de Muammar Gaddafi.

El coronel libio restó importancia a los anuncios de los rebeldes, que se alzaron en febrero para derrocarlo, y los describió como "ratas", señalando que no se rendiría.

En una revuelta coordinada que los rebeldes han planificado en secreto por meses para terminar con los 41 años de Gaddafi en el poder, este sábado por la noche surgieron tiroteos en la ciudad momentos después de que clérigos musulmanes, utilizando sus altavoces en minaretes, llamaran a la gente a la calle.

Los enfrentamientos dentro de Trípoli, junto a los avances de los rebeldes en las afueras de la ciudad, parecían indicar la fase decisiva en los seis meses de un conflicto que se ha convertido en el más sangriento de la "Primavera Arabe" y que involucró a las potencias de la OTAN.

Pero la caída de Gaddafi no es segura. Sus fuerzas de seguridad no se replegaron como algunos rebeldes habían previsto y el alzamiento parecía estar aislado a algunos vecindarios, sin extenderse a toda la ciudad.

Si el líder libio es derrocado, habrá que ver si la oposición podrá restablecer la estabilidad del país petrolero. Las propias filas de los rebeldes se han visto divididas por disputas y rivalidades.

Al amanecer del domingo, más de 12 horas después del inicio de los enfrentamientos, aún se podían escuchar los tiroteos en la capital, pese a que eran menos fuertes y sostenidos que los percibidos durante la noche.

Un reportero de Reuters en un hotel en el centro de la ciudad pudo escuchar metralletas reiteradas y ocasionales estallidos a causa de artillería pesada.

"Nuestros revolucionarios están controlando varios vecindarios y otros están llegando desde fuera de la ciudad para unirse a sus hermanos en este momento", dijo a Reuters en la ciudad oriental de Bengasi Abdel Hafiz Ghoga, vicepresidente del Consejo Nacional de Transición libio.

Trípoli cercada. Los avances rebeldes fuera de Libia esta semana inclinaron la balanza del conflicto contra Gaddafi y la capacidad de los combatientes de entrar a la ciudad podría decidir el resultado de la batalla por Trípoli.

"Las probabilidades de Gaddafi de una salida exitosa están disminuyendo con las horas. Mientras más se queda, menor es su base, y será más fácil que lo atrapen o lo maten.", indicó Ashour Shamis, activista y editor opositor radicado en el Reino Unido.

"Creo que no se le está entregando la imagen completa. (Su hijo) Saif al-Islam es quien lidera la lucha por él", agregó.

El paradero de Gaddafi se ha mantenido en secreto.

Las fuerzas rebeldes se reunían al sur de Trípoli, donde dijeron a un periodista de Reuters que se preparaban para atacar Al-Aziziyah, a unos 45 kilómetros de la ciudad. Otra fuerza rebelde intentaba avanzar desde Zlitan, unos 150 kilómetros al este.

El contingente rebelde más cercano estaba en Zawiyah, a media hora de viaje hacia el oeste de Trípoli. Doctores en una clínica en las afueras de la ciudad dijeron que los rebeldes avanzaron 10 kilómetros al este hacia Trípoli y luchaban por el control de una ciudad llamada Jaddaim.

Un activista rebelde en Trípoli señaló que fuerzas de Gaddafi pusieron francotiradores en los techos de edificios alrededor de Bab al-Aziziyah, el recinto de Gaddafi, y sobre una torre de agua cercana.

Mientras hablaba, se escuchaban disparos a intervalos de algunos segundos.

"Las fuerzas de Gaddafi están obteniendo refuerzos para limpiar la capital", indicó el activista, que habló con un reportero de Reuters fuera de Libia.

La televisión estatal emitió un mensaje llamando a los residentes a no permitir rebeldes armados esconderse en sus tejados.

"Agentes y miembros de Al Qaeda están intentando desestabilizar y sabotear la ciudad. Deberían evitar que exploten sus casas y edificios, confróntenlos con unidades anti-terroristas, para capturarlos", indicó el mensaje.