Ras Lanuf. Reino Unido y Francia van a pedir una autorización de la ONU para imponer una zona de exclusión aérea sobre Libia, mientras los aviones de Muammar Gaddafi atacaban las posiciones rebeldes y responsables de ayuda humanitaria hablan de un millón de personas necesitadas.

El canal de televisión Al Jazeera dijo que los rebeldes habían rechazado una oferta hecha por Gaddafi para sostener una reunión con el parlamento con el fin de alcanzar un acuerdo que hubiera allanado el camino para su renuncia.

Con los civiles rodeados por fuerzas leales a Gaddafi en dos ciudades del oeste, Misrata y Zawiyah, persistía el temor a una crisis humanitaria creciente si continúan los combates.

La coordinadora de ayuda de la ONU, Valerie Amos, dijo que más de un millón de personas que han huido o se encuentran en el país necesitan ayuda humanitaria.

"Las organizaciones humanitarias necesitan acceso urgente ahora", afirmó. "La gente está herida y muriéndose y necesita ayuda inmediatamente".

La ONU pidió apoyo financiero por 160 millones de dólares para financiar una operación que ofrezca refugio, alimento y medicinas durante los próximos tres meses.

DEBATE MILITAR

"Estamos trabajando de cerca con nuestros socios en un nivel de contingencia sobre elementos de una resolución por una zona de 'no vuelo', dejando claro la necesidad de apoyo en la región, un gatillo claro para esta resolución y una base legal apropiada", dijo el lunes el ministro británico de Asuntos Exteriores, William Hague.

Una fuente diplomática francesa confirmó que están "trabajando con nuestros socios en Nueva York en una resolución sobre una zona de 'no vuelos'".

Los estados del golfo Pérsico pidieron una zona de exclusión aérea y una reunión de urgencia de la Liga Árabe.

El secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, de visita en Afganistán, advirtió que cualquier acción en Libia "deberá ser el resultado de una aprobación internacional".

La Casa Blanca dijo que todas las opciones están sobre la mesa, incluyendo la de armar a los rebeldes.

Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU y por tanto con poder de veto, declaró que se opone a una intervención militar extranjera.

"Los libios tienen que resolver sus problemas ellos mismos", dijo el ministro de Exteriores, Sergei Lavrov.

El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, enfatizó la necesidad de que haya una autorización de Naciones Unidas.

"No me puedo imaginar que la comunidad internacional y Naciones Unidas se queden quietas si Gaddafi y su régimen siguen atacando a su propio pueblo", aseguró.

"Hemos pedido a nuestros militares que lleven a cabo la planificación necesaria para que estemos preparados a corto plazo", afirmó.

La OTAN ya ha comenzado una vigilancia aérea permanente del cielo libio con aviones de reconocimiento Awacs, según el embajador estadounidense ante la Alianza Atlántica, Ivo Daalder, quien agregó que los países están estudiando otras posibilidades de cara a la reunión de ministros de Defensa del jueves.

Una zona de exclusión aérea no sería sólo un tecnicismo. El primer paso sería probablemente bombardear las defensas aéreas libias. Sin embargo, los países occidentales quieren evitar un compromiso a largo plazo tras lo ocurrido en Irak y Afganistán.

CIUDAD BAJO ASEDIO

En la ciudad de Misrata, controlada por los rebeldes, los heridos estaban siendo atendidos en el suelo de los hospitales debido a una catastrófica escasez de instalaciones médicas, dijo un vecino.

Misrata es la mayor ciudad en el oeste que no está en manos de Gaddafi y su resistencia contra una milicia comandada por uno de sus hijos la ha convertido en un símbolo del desafío al líder libio.

En el este, los bombarderos atacaron las afueras de la terminal exportadora de petróleo Ras Lanuf, a 600 kilómetros al este de la capital, Trípoli, dijeron testigos. Uno de ellos destrozó un vehículo en el que iba una familia.

Fuentes navieras dijeron que los combates provocaron el cierre de los puertos de Ras Lanuf y Brega. Los precios del crudo Brent subieron a más de 118 dólares el barril el lunes y las cotizaciones de los futuros estadounidenses llegaron a su máximo nivel desde septiembre de 2008.

Los combates han sido erráticos, con pequeños grupos enfrentándose al estilo de la lucha guerrillera. Los ataques aéreos han sido intermitentes y los bombardeos a menudo imprecisos.

Pero la resistencia de las tropas de Gaddafi frente a las protestas que comenzaron a mediados de febrero y su capacidad de lanzar contraataques en una carretera costera clave elevaron el riesgo de que el país caiga en un prolongado baño de sangre.

La ONU y la Unión Europea han enviado misiones de investigación a la nación del norte de África, tras los relatos de algunos habitantes sobre ataques de las fuerzas de seguridad contra civiles que desataron una investigación de crímenes de guerra y provocaron indignación internacional.

Los rebeldes han pedido ataques aéreos respaldados por la ONU contra supuestos mercenarios africanos usados por Gaddafi para aplastar el levantamiento contra su mandato de 41 años.

El Gobierno dice que está luchando contra terroristas de Al Qaeda y sostiene que sus fuerzas de seguridad dirigieron sus ataques sólo contra individuos armados que asaltaron instituciones estatales y depósitos.