Trípoli. Las fuerzas rebeldes comenzaron el jueves a purgar las calles de Trípoli de hombres armados leales a Muamar el Gadafi en la fase final de la batalla por la capital libia.

Mientras una serie de bombardeos rompía la calma de la mañana en Trípoli, los rebeldes dijeron que confiaban en poder acabar con los soldados que se aferraban a un líder ahora a la fuga y que se cree que se esconde en el país que gobernó durante cuatro décadas.

"El final sólo llegará cuando él sea capturado, muerto o vivo", dijo Mustafa Abdel Jalil, jefe del rebelde Consejo Nacional de Transición (CNT), quien ofreció amnistía a cualquiera de su entorno que lo mate y anunció una recompensa valorada en más de US$1 millón por su captura.

Después de que las fuerzas rebeldes irrumpieran en el complejo fortificado de Gadafi en Trípoli y arrasaran con los símbolos de su gobierno de 42 años, combatientes leales a Gadafi y francotiradores estaban inmersos en batallas de última hora en algunos puntos de la ciudad. Los rebeldes también informaron de combates en el desierto y choques en la ciudad natal de Gadafi.

En Trípoli, cohetes y ametralladoras mantenían a dos millones de civiles encerrados en sus casas.

Muchos estaban ansiosos aunque deseosos de que la guerra termine pronto, y hacían frente a un empeoramiento de la escasez de alimentos, agua y suministros médicos para los cientos de heridos y enfermos.

Jalil dijo que las fuerzas rebeldes detendrán su ofensiva si Gadafi anuncia su partida y que le ofrecerían a él y sus hijos una salida segura del país.

No había indicios claros del paradero de Gadafi.

Sus adversarios suponen que aún está en Trípoli o en sus alrededores después de lo que el en su día hombre fuerte de Libia describiera como una retirada "táctica" su salida de su complejo Bab al Aziziya antes de que fuera tomado el martes por los rebeldes.

Sin embargo, líderes de potencias occidentales y los rebeldes que comandan la transición no perdieron tiempo e iniciaron el proceso de traspaso de importantes activos extranjeros de Libia.

Los fondos serán necesarios para aliviar los efectos de la guerra en pueblos que han quedado destruidos y para desarrollar las reservas de petróleo que pueden hacer rica a Libia.

Tras conversaciones con aliados árabes y occidentales en Qatar el miércoles, un destacado líder rebelde dijo que el CNT trataría de conseguir US$5.000 millones (unos 3.500 millones de euros) en bienes congelados para relanzar la economía del país y facilitar ayuda vital a sus ciudadanos.

La cifra es superior que la estimación dada anteriormente de 2.500 millones.

Mientras, Estados Unidos presentó un borrador de resolución ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para descongelar US$1.500 millones en bienes libios. El miércoles no se votó el borrador, pero diplomáticos dijeron que esto podría ocurrir el jueves o el viernes.