Washington. El Servicio Secreto de Estados Unidos informó este viernes de la renuncia de otros tres funcionarios de la agencia, elevando a seis el número de empleados que han dejado el organismo por su presunta participación en un escándalo con prostitutas en Colombia la semana pasada, antes de un viaje de Barack Obama.

El Servicio Secreto dijo también que un duodécimo empleado está implicado en la investigación en curso, generada tras una noche de fiesta que eclipsó la participación de Obama en la Cumbre de las Américas la semana pasada.

La declaración de la agencia dijo que un empleado había sido absuelto de una "falta grave", pero que se enfrentará a una acción administrativa.

Once agentes del Servicio Secreto estaban vinculados originalmente en el escándalo, en el que al menos 21 mujeres fueron llevadas a un hotel en la ciudad costera de Cartagena, provocando graves daños en la imagen de la agencia.

Dos de los tres empleados del Servicio Secreto que dejaron la agencia a principios de semana, David Chaney y Greg Stokes, eran supervisores.

El Pentágono también sumó el viernes un efectivo al personal militar investigado en el episodio, diciendo que eran once en lugar de diez los sondeados. El undécimo hombre es un miembro de las Fuerzas Especiales del Ejército.

La mala conducta llevada a cabo en Cartagena quedó al descubierto cuando una de las mujeres se quejó de que no se le pagó lo suficiente, dando lugar a que la policía local se involucrase en el caso.

El presidente Obama fue informado sobre la investigación el viernes en la Oficina Oval por el director del Servicio Secreto, Mark Sullivan, dijo un funcionario de la Casa Blanca, que no dio mayores detalles.

El Servicio Secreto, que forma parte del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, es reponsable, entre otras funciones, de proteger al presidente, vicepresidente, ex mandatarios, candidatos presidenciales y sus familias, además de las embajadas extranjeras.