Mina San José, Chile. Los equipos de rescate avanzaban lentamente el lunes para intentar contactar a los 33 mineros atrapados en una pequeña mina en el norte de Chile, aferrados a la esperanza de que estén con vida en un refugio al interior del yacimiento con poca comida y agua.

Las tareas de rescate se concentran en la perforación de agujeros pequeños y profundos para alcanzar a los mineros y proporcionar alimentos, mientras se diseñan nuevas formas de recuperarlos desde el depósito subterráneo de cobre y oro que se derrumbó la tarde del jueves.

El derrumbe en la mina ha conmocionado a Chile, el mayor productor mundial de cobre, y dejó a la luz las condiciones de seguridad de las minas pequeñas en el desierto de Atacama, rica en minerales y donde cientos de personas arriesgan sus vidas por un pedazo de la bonanza de las materias primas.

Las esperanzas se hicieron añicos el sábado, luego que un ducto de aire empleado por los rescatistas para descender hasta unos 300 metros cedió, dejando la idea de que las tareas de búsqueda se extenderían por más de una semana, en lo que sería uno de los peores accidentes del sector en décadas.

"Hemos pasado de horas a días y ahora, posiblemente, un rescate que podría tomar semanas, que es muy doloroso para nosotros y genera un sentimiento de ira e impotencia", dijo Laurence Golborne, ministro de Minería, quien supervisa los esfuerzos de rescate.

Decenas de familiares se encuentran en las afueras de la mina sufriendo las noches heladas y de día el sol del desierto, en espera de noticias alentadoras sobre sus seres queridos.

El presidente chileno, Sebastián Piñera, quien asumió el cargo en marzo sólo unas semanas después de un terremoto que sacudió el centro de Chile, se ha comprometido a apoyar plenamente la misión de rescate e investigar las causas del accidente cerca de la ciudad minera de Copiapó.

Los esfuerzos de rescate son otra dura prueba para el Gobierno de Piñera, un ex empresario que avanza en la reconstrucción de ciudades e industrias que fueron devastadas por un sismo de magnitud 8,8 que sacudió al centro y sur del país a fines de febrero.

La mina San José, propiedad de la local Compañía Minera San Esteban Primera, forma parte de un complejo minero que produce alrededor de 1.200 toneladas de cobre al año.

La mina, que ha operado desde el siglo XIX, se ha vinculado a varios accidentes mortales en el pasado y que la obligaron a cerrar brevemente hace años la extracción de sus depósitos.

Los legisladores han prometido revisar las normativas de seguridad minera de Chile, aunque no se esperan grandes cambios en un sector que sufre pocos accidentes en la gran minería.

Grandes empresas extraen la mayor parte del cobre del país, en manos estatales y mineras extranjeras que invierten fuertes cantidades de recursos en medidas de seguridad para cumplir con las normas internacionales.

El cobre es la principal exportación del país y una de las mayores fuentes de ingresos.