Santiago. En medio de la expectación mediática que se vive en Chile debido al rescate de los 33 mineros, atrapados por 70 días bajo la mina San José, en México el obispo de Saltillo, Raúl Vera, declaró que si no se rescatan los cuerpos de la tragedia ocurrida en la mina Pasta de Conchos, es porque encontrarlos juntos confirmaría que estaban vivos y no se realizaron los esfuerzos suficientes para encontrarlos.

El accidente ocurrió en febrero de 2006, cuando una explosión afectó a las minas operadas por Grupo México -la compañía minera más grande del país-, y 65 trabajadores quedaron atrapados.

En ese entonces, el Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos dijo que los mineros podían estar a 490 metros dentro de un túnel horizontal, y Grupo México declaró que podían estar a 150 metros bajo tierra.

Al igual que en el caso chileno, los mineros tenían una reserva de oxígeno para seis horas. Pero cuando la empresa tuvo acceso al supuesto lugar donde ellos podían estar, no encontraron nada y las esperanzas se fueron apagando. 

Después de cinco días, se confirmó mediante una rueda prensa que no había posibilidad de supervivencia tras la explosión de metano.

Al accidente se sumaron las quejas familiares, quienes acusaron al Grupo México de no cumplir con las normas de higiene y seguridad para sus trabajadores.

Este hecho, como publica El Universal, tuvo repercusión mundial y hasta el momento sólo una parte de los familiares ha aceptado la liquidación ofrecida por la muerte de sus seres queridos.