Buenos Aires. Una violenta refriega entre trabajadores ferroviarios argentinos dejó un muerto y dos heridos de bala este miércoles, lo que generó una ola de protestas y llamados a una huelga.

La central obrera CTA, de tendencia izquierdista y opositora al gobierno de la presidenta Cristina Fernández, anunció un paro general en todo el país para este jueves, mientras militantes políticos y de la propia organización sindical se concentraron en el centro de Buenos Aires para protestar por el hecho.

"Esto es un crimen a mansalva. Fue una emboscada", declaró a un canal de televisión el dirigente del izquierdista Partido Obrero (PO) Marcelo Ramal, que responsabilizó por el hecho a una fuerza de choque del sindicato de ferroviarios, que negó su intervención en el hecho.

El ataque, que dejó como víctima a Mariano Ferreyra, de 23 años, fue repudiado por la presidenta Fernández.

"No cabe otra cosa que la más enérgica condena, el repudio, pero no basta con eso: vamos a trabajar muy fuerte en la identificación de los autores", dijo la mandataria a periodistas.

Ramal explicó que Unión Ferroviaria atacó a trabajadores tercerizados que manifestaban para ser incorporados como empleados formales de las empresas concesionarias de trenes de cercanías.

"Para nosotros el límite es la muerte", señaló a Reuters Pablo Micheli, de la central CTA, donde están agremiados los trabajadores estatales de todo el país, que el jueves harán una huelga de 24 horas.

Los dos heridos se encuentran hospitalizados en grave estado.