Madrid. El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, realizó este sábado una visita sorpresa a las tropas españolas en Afganistán durante la que reiteró el compromiso con el pueblo afgano en unos momentos difíciles en los que crece la violencia extremista.

"Que nadie lo olvide, no estamos en Afganistán para quedarnos, pero nuestro compromiso debe ser firme hasta que los afganos puedan garantizar su propia seguridad", dijo Zapatero desde la base española de Qala e Now, en la provincia de Bagdis.

El viaje del jefe del Ejecutivo, que estuvo acompañado de las ministras de Defensa, Carme Chacón, y de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, no se anunció antes por razones de seguridad.

Zapatero tuvo también palabras de reconocimiento para la misión de los soldados españoles en Afganistán, donde colaboran con las autoridades en el mantenimiento de la seguridad y la reconstrucción del país, además de contribuir a la formación de las fuerzas de seguridad afganas.

"Es el escenario más arriesgado en el que hayan participado nuestras Fuerzas Armadas en 22 años de misiones en el exterior, conocéis mejor que nadie estos riesgos y también sabéis mejor que nadie por qué es necesario asumirlos", afirmó el presidente.

Tras la visita a los soldados, Zapatero se desplazó hasta Kabul para reunirse con el presidente afgano, Hamid Karzai, con quien mantuvo un almuerzo de trabajo para examinar la situación de la región y la necesidad de implicación de los países vecinos como Pakistán para la estabilidad y pacificación del país.

Posteriormente, el jefe del Ejecutivo español se comprometió con Karzai y con el jefe de la ISAF (Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad), el general David Petraeus, en financiar el plan de US$500.000 para las obras de ampliación del aeropuerto de Herat, según informó el palacio de La Moncloa.

Se trata de la segunda visita de Zapatero a las tropas españolas en aquel país, después de la realizada en 2005, año desde el cual España es responsable del equipo de reconstrucción provincial de Bagdis.

En total, España tiene desplegados en Afganistán unos 1.555 militares, la mayor parte en las bases de Qala e Now y en Kabul.

En agosto, dos guardias civiles y su intérprete fallecieron durante una clase de formación en la base de Qala e Now, un incidente que el Gobierno español calificó de atentado terrorista y que elevó a 92 la cifra de españoles muertos en la misión, según datos del Ministerio de Defensa.

Con la guerra en Afganistán entrando en su décimo año, la OTAN quiere aumentar el Ejército local y la policía hasta alrededor de 300.000 tropas en octubre del año que viene, mientras los gobiernos comienzan la retirada de sus soldados para que los afganos asuman la responsabilidad de su seguridad.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha planteado una retirada escalonada de las fuerzas a partir de julio del año que viene, dependiendo de la preparación de las unidades afganas.

La violencia creciente y el número récord de bajas entre tropas extranjeras y civiles posiblemente pesen sobre la revisión de la estrategia en Afganistán que se llevará a cabo en una cumbre de la OTAN que se celebra en Lisboa el 19 y el 20 de noviembre.