Potosí. El gobernador de Potosí, el principal distrito minero de Bolivia, completaba el sábado su primer día de huelga de hambre, fortaleciendo una prolongada protesta regional contra el Gobierno izquierdista de Evo Morales.

Aunque partidario de Morales, el gobernador Félix González inició el ayuno en la noche del viernes tras admitir ante una asamblea de líderes cívicos potosinos, que había fracasado en sus gestiones para que el primer mandatario intervenga directamente para solucionar el conflicto.

La misma asamblea resolvió continuar la huelga general y los bloqueos de carreteras iniciados hace diez días, que provocaban ya una grave escasez de productos básicos como alimentos, gas doméstico y combustibles en la ciudad de estilo colonial español de casi 200.000 habitantes.

"Estamos en huelga de hambre como parte de nuestro pueblo y esperando que por fin el Gobierno acceda a dialogar en Potosí. No entendemos la inflexibilidad de algunos ministros, por eso pedimos la intervención directa del presidente, en quien confiamos", dijo González.

Además del gobernador, ayunaban varios centenares de representantes de diversos sindicatos y organizaciones sociales.

La protesta de Potosí, iniciada por una disputa limítrofe con otro departamento andino y que se produce por la falta de atención gubernamental, afectaba principalmente a la industria turística pero no a grandes minas de plata, zinc, estaño y plomo de la región, operadas por subsidiarias de firmas como la japonesa Sumitomo y la estadounidense Coeur D'Alene.

Medios potosinos dijeron que un amplio sector de la población estaba molesto porque Morales ignoró el conflicto durante su discurso del viernes en ocasión de la fiesta de la independencia nacional. Esto frustró aparentemente un intento de acercamiento para instalar una negociación en Sucre, la capital legal del país y la ciudad más próxima a Potosí.

"Cuando se veía la posibilidad de que se dialogue (con el Gobierno) en Sucre, los radicales impusieron su criterio. Presionados, el gobernador y algunos dirigentes asumieron la huelga de hambre", dijo el sábado el diario local El Potosí sobre la asamblea cívica de la noche anterior.

Los líderes de la protesta exigen que Morales viaje a Potosí para negociar personalmente sobre el conflicto de límites con el departamento de Oruro y las demandas de obras de desarrollo, que van desde un nuevo aeropuerto hasta carreteras y una industria metalúrgica, agregó.

Entretanto, activistas de la protesta permitieron la reapertura fugaz del pequeño aeropuerto local, lo cual permitió la evacuación de unos 60 turistas extranjeros, incluidos franceses, brasileños, alemanes, suizos, argentinos, italianos y españoles.

Potosí es uno de los principales destinos turísticos de Bolivia, por su famoso Cerro Rico, uno de los yacimientos de plata más grandes del mundo, su arquitectura de tiempos de la colonización española y su proximidad al gigantesco salar de Uyuni.