Londres. La policía antiterrorista británica, en alerta máxima durante la visita del Papa Benedicto XIV a la capital inglesa, arrestó el viernes a seis hombres por sospechas de que preparaban un ataque.

Los arrestos de cinco barrenderos se realizaron antes del amanecer. Los hombres trabajaban en el centro de Londres cerca del Parlamento, donde el Pontífice iba a dar un discurso el viernes a mediodía.

Un sexto hombre, de 29 años, fue detenido el viernes por la tarde en una casa del norte de Londres, pero no se sabía si trabajaba para la misma compañía de limpieza contratada por el área de Westminster.

La cadena británica Sky citó a fuentes anónimas afirmando que los seis son argelinos, pero la policía dijo que no podía comentar el reporte y la embajada de ese país explicó que no había sido notificada sobre el arresto de ninguno de sus ciudadanos.

La policía investigó ocho domicilios en el norte y este de la capital y dos negocios en el centro de la ciudad.

El Papa aterrizó en Londres el jueves por la noche, unas ocho horas antes de que se realizaran los arrestos. La policía revisó las estrategias de seguridad luego de las detenciones pero decidió mantenerlas sin cambios.

La cadena BBC informó que los hombres representaban "una posible amenaza al Papa", pero la policía se negó a confirmar o negar la afirmación.

El Vaticano dijo que el viaje continuaría como estaba planeado y que el Papa estaba tranquilo.

El Papa visitó el área del Parlamento el viernes, donde se reunió con el Arzobispo de Canterbury y se dirigió a líderes británicos.

Cientos de manifestantes a lo largo de la ruta lo llamaron "anti Cristo" y gritaron "qué vergüenza" mientras sostenían fotografías de niños que fueron abusados sexualmente por sacerdotes en un escándalo que ha golpeado a la Iglesia Católica en todo el mundo.

Protestas similares se vieron a la entrada de una universidad católica que el Papa visitó por la mañana.

Los seis hombres, entre los 26 y los 50 años, no fueron identificados. Los arrestos se produjeron alrededor de las 5:45 hora local (0445 GMT), bajo "sospechas de encargo, preparación o instigación de actos de terrorismo", indicó la policía en un comunicado.

GRAN SEGURIDAD

El Pontífice ha estado bien protegido durante su visita de cuatro días a Reino Unido, trasladándose en un coche a prueba de balas y rodeado de oficiales de seguridad.

El Vaticano supo de los arrestos cuando el Papa llegaba a una universidad católica del suroeste de Londres.

"Confiamos plenamente en la policía y no hay ningún plan para cambiar el programa", dijo el sacerdote Federico Lombardi El cura añadió que el Papa estaba tranquilo y esperaba con ansias el resto de su visita.'

El último gran ataque contra Gran Bretaña sucedió el 7 de julio del 2005, cuando cinco jóvenes islamistas británicos causaron la muerte de 52 personas y cientos de heridos con una serie de atentados suicidas contra varios trenes y un autobús en Londres.

Varios cientos de manifestantes gritaron eslóganes contra el Papa cuando entraba en el Palacio Lambeth para dialogar con el Arzobispo de Canterbury Rowan Williams, líder espiritual de la comunidad anglicana, con 80 millones de seguidores.

Williams y el Papa, cuyas iglesias se separaron en 1534 y ahora están divididas por temas como mujeres sacerdorte y obispos homosexuales, hablaron de la importancia de la fe en la sociedad y coincidieron en que el cristianismo no debe ser visto como una amenaza a la libertad.

El Papa dijo luego a líderes británicos, incluidos cuatro ex primer ministros, que la religioón debe ser un "contribuyente vital" al debate nacional sobre una amplia gama de temas.

En la primera protesta sustancial durante su visita a Gran Bretaña, en la mañana varios cientos de personas silbaron y gritaron "el Papa debe renunciar" y "¡Qué vergüenza!" mientras la caravana papal ingresaba a un complejo escolar católico cercano a la universidad.

Los manifestantes sostenían carteles en los que se leía "Hipocresía y mentiras" y "Encubrimiento pedófilo católico".

El escándalo sexual, en el cual los sacerdotes que abusaron de niños eran trasladados de parroquia en parroquia en vez de ser entregados a la policía, ha acosado al papado de cinco años de Benedicto, aunque muchos de los casos sucedieron décadas atrás.