Sydney. Encapsulando la bújsqueda a 41.393 kilómetros cuadrados situados a 2.331 kilómetros al noroeste de Perth, la capital del Estado de Australia Occidental, continúa este fin de semana la ardua búsqueda de la caja negra del malogrado avión de Malaysia Airlines.

Tras confirmar que se reciben señales del artefacto clave, el primer ministro de Australia, Tony Abbott, país que encabeza la búsqueda por la cercanía geográfica del posible lugar de la caída, explicó este sábado que existe confianza en el equipo en que se hallarán las cajas negras. El punto es que no se puede pensar cuándo.

Los aviones comerciales tienen dos cajas negras, que en realidad son de un color rojo anaranjado, una que registra los datos técnicos del vuelo como velocidad y altitud, y otra que graba las conversaciones.

"Al mismo tiempo que tenemos gran confianza en que las transmisiones que hemos registrado provienen de las cajas negras del vuelo MH370, la verdad es que localizar algo en las profundidades del océano, a miles de kilómetros de tierra, es una tarea ardua", dijo Abbott.

La búsqueda se hace cada vez más compleja, en todo caso. Se acerca el período en el que las cajas dejen de transmitir señales y con ello la búsqueda vuelva a hacerse más difícil aún. Nueve aviones militares, uno civil y 14 buques participan en las operaciones este fin de semana.

El buque australiano Ocean Shield continuó con su objetivo de rastrear las cajas negras con el localizador que lleva a bordo, con la esperanza de volver a reconectar con las señales que captó el 5 y 8 de abril.

"Los AP-3C Orion proseguirán con el barrido acústico, en colaboración con Ocean Shield. El buque oceanográfico británico HMS Echo está también trabajando en el área con Ocean Shield", detalló el Centro de Coordinación.

El objetivo es delimitar y reducir la zona de búsqueda marina lo más posible antes de enviar un sumergible, trabajándose a contrarreloj porque la batería de las cajas negras dura en general unos treinta días, plazo que ya venció el lunes pasado.

Los aviones comerciales tienen dos cajas negras, que en realidad son de un color rojo anaranjado, una que registra los datos técnicos del vuelo como velocidad y altitud, y otra que graba las conversaciones. Ambas relaciones permitirían a los expertos esclarecer qué sucedió con el vuelo MH370.

El avión despegó de Kuala Lumpur con 239 personas a bordo rumbo a Pekín en la madrugada del 8 de marzo y desapareció de los radares civiles de Malasia unos 40 minutos después de despegar.

Viajaban a bordo 153 chinos, 50 malasios, siete indonesios, seis australianos, cinco indios, cuatro franceses, tres estadounidenses, dos neozelandeses, dos ucranianos, dos canadienses, un ruso, un holandés, un taiwanés y dos iraníes que utilizaron los pasaportes robados a un italiano y un austríaco.

El diario malasio New Straits Times informa este sábado que, según fuentes próximas a la investigación que no cita, el copiloto, Fariq Abdul Hamid, intentó hacer una llamada desde el avión.

El registro del número de teléfono de Fariq, quien cumplió 28 años el pasado 1 de abril, muestra que apagó el aparato antes de despegar.

"No obstante, cuando el avión estaba en el aire, entre las torres de Igari y Penang, la línea fue restablecida", sostuvieron las fuentes al rotativo.

Todos los antecedentes quedan sujetos, en todo caso, al hallazgo de la ansiada caja negra.