París. El gobierno francés luchaba este sábado para restaurar los suministros de combustible en el país, mientras los sindicatos se atrincheraban en sus posiciones en las refinerías en huelga luego de que el Senado aprobó la impopular ley para reformar el sistema de pensiones.

Pese a semanas de protestas y huelgas que han afectado ferrocarriles y refinerías, se espera que la reforma insignia del mandato del presidente Nicolas Sarkozy sea finalmente adoptada el miércoles.

El primer día de las vacaciones escolares de otoño de 12 días, el ministro de Transporte, Dominique Bussereau, aseguró a conductores que las estaciones de servicio de autopistas estaban bien abastecidas, pero reconoció escasez en otros sitios e instó a no exagerar las cargas de tanque.

"Cada vez más estaciones conseguirán suministros", dijo.

La compañía estatal de ferrocarriles SNCF, donde las huelgas han reducido los servicios en hasta 50%, anunció mejoras de la frecuencia en los enlaces de alta velocidad - ocho de cada 10 trenes - para las exigencias de las vacaciones, pero dijo que muchos otros servicios serían del 50% y 60% de los niveles normales.

Sarkozy y su gobierno de centroderecha se han negado a dar marcha atrás en un proyecto que busca eliminar posibles déficit de financiación al elevar la edad mínima de jubilación a 62 años desde 60 y subir la edad en que la gente califica para una pensión completa a 67 años desde 65.

El proyecto superó un primer obstáculo en la Asamblea Nacional el mes pasado y otro más el viernes, cuando el Gobierno utilizó un procedimiento especial para acelerar la votación en el Senado.

La adopción final de la ley se produciría la semana próxima, cuando el proyecto sea presentado ante un panel que representa ambas Cámaras del Parlamento antes de una votación final que el Gobierno espera se produzca el miércoles.

Más protestas. La ley ha sido una de las reformas más disputadas entre las medidas de austeridad que toman gobiernos europeos, mientras el continente surge profundamente endeudado de la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

Los sindicatos han señalado su decisión de seguir luchando contra la ley. Los principales sindicatos de toda Francia han convocado dos días más de protestas para el 28 de octubre y 6 de noviembre.

Las huelgas continúan en las 12 refinerías de Francia, dijo un portavoz del sindicato CGT, y también en la Terminal de petróleo Fos-Lavera cerca del puerto del Mediterráneo de Marsella.

En las refinerías los sindicatos obtuvieron una victoria legal el viernes cuando una corte revocó una orden de vuelta al trabajo en la refinería Grandpuits al este de París emitida por el prefecto, sobre la base de que no se respetó el derecho a huelga.

Con los trabajadores de la refinería manteniendo la presión, el sindicato CGT instó a los trabajadores ferroviarios a mantener el curso, aún si los días de paro son recortados de los salarios.

"Vale la pena perder unos pocos días de pago para lograr años de pensión", dijo el sindicato en un comunicado.

Analistas políticos dicen que Sarkozy podría estar esperando que las vacaciones reduzcan la participación estudiantil en las próximas protestas y, con eso, bajar el riesgo de que se repita la violencia esporádica de esta semana en Lyon y en Nanterre, al oeste de París.

Sarkozy, cuya popularidad está en niveles cercanos al mínimo en la mayoría de los sondeos, podría sentirse apoyado por el sondeo de OpinionWay publicado este sábado, que establece que un 56% de las personas consultadas estaba a favor de terminar con las protestas cuando el Parlamento adopte el proyecto de reforma.