Beirut. El ejército sirio entró este sábado en su cuarta semana de bombardeo al distrito rebelde Baba Amro de Homs, mientras la Cruz Roja intenta rescatar más civiles de la asolada ciudad.

Al menos 18 personas resultaron muertas en Homs y en el resto de Siria, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

En un fuerte rechazo al resultado de la conferencia internacional "Amigos de Siria", los activistas de la oposición del país dijeron que el mundo los había abandonado y dejado en manos del presidente, Bashar el Asad.

"Ellos (los líderes mundiales) aún le están dando oportunidades a este hombre, que nos está matando y ya ha matado a miles de personas", dijo Nadir Husseini, un activista en Baba Amro.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC por sus siglas en inglés) dijo que retomó las negociaciones con las autoridades sirias y con la oposición para poder rescatar a más personas.

Pero Husseini dijo que los atrapados en Baba Amro sospechan de la rama local del ICRC y no quieren trabajar con un grupo que está "bajo el control del régimen".

ICRC negó esta acusación, aseguró que son independientes e informó que la organización local rescató a 27 personas de Baba Amro este viernes.

Cuatro periodistas occidentales, dos de los cuales fueron heridos en una ataque mató a otros dos reporteros extranjeros el miércoles, aún deben ser sacados del lugar.

Los activistas en Homs dijeron que la conferencia de los "Amigos de Siria" del viernes fue un fracaso y que no ha dado ningún alivio en la ciudad.

"No me importa la conferencia de Túnez. Todo lo que quiero es conseguir ayuda para mi familia en las áreas bajo ataque", dijo Waleed Fares desde Beirut.

Un video subido a internet por activistas de Homs mostró a una multitud en un funeral gritando: "Juramos ante Dios que no nos quedaremos callados sobre nuestros mártires". Tras ellos se veía humo negro elevándose al cielo desde los edificios que habían sido atacados.


Las condiciones están empeorando en Baba Amro. "Tenemos cientos de personas heridas amontonadas en las casas", dijo Husseini. "La gente se está muriendo por falta de sangre porque no tenemos capacidad para atender a todos", agregó.

La conferencia celebrada en Túnez por países árabes, occidentales y otros tenía por objetivo aumentar la presión diplomática sobre Asad para que ponga fin a una represión de casi un mes contra los opositores a su gobierno.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, advirtió que el líder sirio y sus aliados dentro y fuera del país tendrían que responder por el derramamiento de sangre y la "catástrofe" humanitaria.

En referencia a China y Rusia, que vetaron en dos ocasiones las medidas contra Siria en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, dijo: "Están situándose no sólo en contra del pueblo sirio sino de todo el despertar árabe."

Pero para los sirios todos esos discursos suenan muy lejanos.

Un doctor en la ciudad de Zabadani dijo: "Realmente me da mucho miedo que tras todos estos esfuerzos terminaremos como Hama en 1982, asesinados mientras el mundo mira y espera".