Mae Sai, Tailandia. Al menos 74 personas murieron en el fuerte terremoto que sacudió a Myanmar, reportaron medios estatales este viernes, mientras una serie de réplicas provocaron pánico en las vecinas Tailandia y Laos, donde sólo causaron daños limitados.

La cifra de muertos por el sismo de magnitud 6,8 del jueves está previsto que aumente algo más en Myanmar después de que destruyera 225 casas y nueve edificios del gobierno. Más de 100 personas resultaron heridas, según la televisión estatal.

El movimiento telúrico desató el pánico en varios países del sudeste asiático, aunque no provocó grandes daños. El continente aún está afectado por el devastador terremoto de este mes en Japón y tiene el recuerdo aún reciente del poderoso sismo y tsunami del 2004, que dejó unos 226.000 muertos.

Una réplica de una magnitud aproximada de 5,5 sacudió Tailandia el viernes pero sólo provocó daños limitados, aunque se pidió a los habitantes de la zona próxima al epicentro que evacuaran sus casas.

El primer terremoto hizo temblar la famosa región del "Triángulo del Oro", que se encuentra entre Myanmar, Tailandia y Laos. Fue sentido en las principales ciudades de Tailandia y Myanmar e incluso en Vietnam, donde fueron evacuadas las personas en los edificios altos.

El sismo tuvo lugar a 6,2 kilómetros bajo la superficie, pero sólo causó algunos daños en el lado tailandés.

El pueblo de Tachilek, en Myanmar, fue de los más dañados. La gente huyó de sus casas y se podían ver grietas en las carreteras.

"Teníamos mucho miedo de entrar en casa porque hubo varias réplicas fuertes", dijo un profesor por teléfono. "Algunas personas tienen miedo por lo que han visto en televisión del reciente terremoto en Japón", agregó.

La Cruz Roja dijo que un hospital en Tachilek resultó dañado y que algunos voluntarios locales fueron movilizados para ayudar con los primeros auxilios.

El sismo del jueves tuvo su epicentro a 111 kilómetros al norte de Chiang Rai, la provincia más septentrional de Tailandia y una zona poco poblada y montañosa. Forma parte del Triángulo de Oro, un popular destino turístico y famoso por el cultivo ilegal de opio.

En el principal pueblo de Chiang Rai apenas se podían ver daños. Las agujas de varias pagodas budistas estaban inclinadas, se cayeron algunas tejas y había algunas grietas en el terreno próximo a un hotel.

Ante el temor a más réplicas, los habitantes del distrito de Mae Sai, a 60 kilómetros del epicentro, dejaron sus casas y empezaron a montar refugios temporales en los espacios abiertos.

Una mujer de Mae Sai murió el jueves cuando una pared de su casa se derrumbó.