Equipos de rescate buscaban este lunes sobrevivientes debajo de los escombros luego de un poderoso terremoto en el sureste de Turquía que dejó al menos 279 muertos y más de 1.300 heridos, de mayoría kurda.

Los esfuerzos de rescate se centraban en la ciudad de Van y en la localidad de Ercis, 100 kilómetros al norte, pero también se estimaban cientos de muertos en pueblos remotos con casas de adobe. El sismo tuvo una magnitud de 7,2 y fue el más fuerte en una década en la región.

Los desesperados sobrevivientes pedían ayuda debajo de pilas de cemento y piezas de metal, algunos usando teléfonos celulares para avisar a sus amigos que estaban vivos. Los equipos de rescatistas, ayudados por máquinas excavadoras y soldados, trabajaban a contrarreloj en Van y Ercis.

Miles de personas se quedaron sin hogar por el terremoto y tuvieron que pasar una segunda noche a la intemperie en la ventosa región de Van, soportando temperaturas heladas.

Algunas familias se agruparon alrededor de fogatas y otros grupos durmieron en carpas instaladas en un estadio de fútbol, donde recibieron suministros de agencias humanitarias.

La agencia de desastres de la ONU dijo que casi 1.000 edificios colapsaron. Un portavoz de la Media Luna Roja indicó que la agencia se estaba preparando para dar refugio a unas 40.000 personas, aunque hasta el momento era imposible calcular cuántas necesitaban un techo.

Algunos residentes de Van y pueblos aledaños se quejaron por la falta de asistencia del Gobierno, a pesar del envío de tropas, cocinas móviles y hasta 13.000 carpas.

"Tenemos que acomodar a 37 personas en una carpa", dijo Giyasettin Celen, un joven de 29 años que perdió a tres miembros de su familia en Dogonu Koyu, un pueblo al lado del lago Van donde indicó que murieron 15 personas.

Durante el día, los equipos sacaron a personas vivas de entre los escombros.

Imágenes de Reuters Televisión captadas en Ercis mostraban a rescatistas tratando de liberar a un niño, de unos 10 años, atrapado bajo un trozo de concreto.

"Ten paciencia, ten paciencia", le suplicaban mientras el muchacho sollozaba. Las manos sin vida de un adulto, con un anillo de matrimonio, eran visibles a pocos centímetros de su rostro.

GRUAS EXTRAEN ESCOMBROS

En Van, una ciudad de un millón de habitantes ubicada junto a un lago rodeado por montañas nevadas, las grúas removían los escombros desde un edificio derrumbado de seis pisos donde residentes locales dijeron que hay 70 personas atrapadas.

El primer ministro Tayyip Erdogan voló a Van para evaluar directamente la escala del desastre en un área propensa a los sismos, donde operan activamente los militantes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

Erdogan dijo que teme lo peor para los habitantes de las áreas rurales adyacentes, que aún no fueron ubicados.

"Los problemas más graves ahora son las aldeas cerca de Van porque las construcciones son de adobe. Son más vulnerables a los sismos. Debo decir que casi todas las construcciones en esos pueblos están destrozadas", señaló en una rueda de prensa televisada poco después de la medianoche del lunes.

El viceprimer ministro, Bulent Arinc, dijo que la cifra de muertos llegó a 279, con 1.300 heridos y más desaparecidos.

Con 55 edificios desplomados, incluido una residencia de estudiantes, el nivel de destrucción en Ercis, una ciudad de 100.000 habitantes, era mucho mayor que en Van, donde pocas estructuras se vinieron abajo.

Los rescatistas luchaban por operar a toda marcha, con la electricidad cortada al caer la noche en las ciudades y poblados de la árida estepa Anatolian.

Más de 200 replicas han sacudido a la región desde que ocurrió el terremoto a las 1041 GMT del domingo.