Montevideo. Sobrevivientes de la tragedia aérea de los Andes, que conmovió al mundo en 1972, viajarán desde Uruguay a Chile para visitar a los familiares de los mineros atrapados como una forma de retribuir al país andino la ayuda recibida tras su rescate.

Las familias de los operarios que están a 700 metros de profundidad aguardan el rescate en un improvisado campamento denominado "La Esperanza" en la mina de cobre y oro San José, al norte de Chile.

"La visita es un modo de retribuirle, de hacer una devolución a tanto que nos dieron los chilenos en el año 1972", dijo el miércoles a Reuters José Luis Inciarte, uno de los sobrevivientes que viajará a Chile.

El avión uruguayo que cayó en la cordillera de los Andes tuvo 16 sobrevivientes que soportaron condiciones climáticas extremas y fueron rescatados 72 días después del accidente.

Tras el rescate, los uruguayos, que viajaban al país andino para jugar un partido de rugby, admitieron que tuvieron que alimentarse con carne de sus compañeros fallecidos para poder seguir con vida.

"Hay muchas diferencias, pero hay algunos puntos de encuentro ya que los mineros estarán apreciando la vida de otra forma (...) a partir de ahora trataran de defender la vida que les fue regalada", agregó.

"Van a volver después de todo el sacrificio que van a pasar con algo que antes no tenían, porque seguramente hasta el más agnóstico que este allá abajo, te aseguro, va a salir creyendo que Dios existe", añadió.

Los mineros que fueron contactados hace nueve días, y que llevan 27 días atrapados, lograron avisar que permanecían con vida al atar una nota en un taladro que perforaba la tierra.

La esperanza de volver a encontrarse con sus seres queridos es lo que motiva a los atrapados a resistir, según Inciarte.

"Ellos( los mineros) estarán pensando como único objetivo salir de ahí para volver a abrazar a sus familiares porque estoy seguro de cómo nos pasó a nosotros, cuando estás desnudo, perdido, lo único que quieres es ver y abrazar a la familia", concluyó.

Las autoridades chilenas prevén que pese a los esfuerzos para acelerar el rescate los mineros tendrían que esperar entre tres y cuatro meses para salir del encierro.